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Opositores detenidos en Bolívar revelan que los encerraron con asesinos de Tumeremo

Christhian Colina

El Cooperante.- Una semana de pesadilla. Así resumen los cinco dirigentes juveniles de Voluntad Popular su detención en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en San Félix, viviendo en carne propia la politización y arbitrariedad en el sistema de justicia venezolano.

Oswaldo Rodríguez fue arrestado por funcionarios del Sebin que vestían de civiles en la panadería del Santo Tomé de Los Olivos, donde esperaban para un volanteo que realizarían el 5 de julio. Asegura que fue tratado como un delincuente, reiterando su inocencia por no contar con ningún artefacto explosivo, solo su koala y panfletos del partido; tampoco se le mostró orden de captura. “Pensé que de allí me llevarían a un centro de reclusión común porque normalmente en estos casos políticos es lo que ha ocurrido, (…) nos estábamos preparando psicológicamente para pasar más tiempo detenidos”, señaló al Correo del Caroní.

La detención de los otros cuatro jóvenes fue más irregular aún. Sus cédulas de identidad y teléfonos celulares estaban en manos del Sebin. Su ingreso fue bajo el alegato de que debían firmar un acta de entrega para regresarles las pertenencias. Incluso, a uno de los abogados le aseguraron que no habría ningún problema. “Empezaron a hacernos preguntas para que nos relajáramos, luego nos pasaron a la oficina donde estaba Oswaldo, seguían haciéndonos preguntas. Luego sale un funcionario y dice ¿ya les dieron la noticia? Es cuando nos dicen que por órdenes de la Fiscalía también estábamos detenidos”, comentó Peter Pérez.

Su primera reacción fue quedarse en shock, no entendía qué ocurría. La llamada, conforme al derecho a la comunicación, les fue negada, así como hablar con su abogado. A las 2:00 de la mañana fueron ingresados a una celda con otras compañías, un perro de raza pitbull y presuntos integrantes de  la banda de “el Topo”, autor de la masacre de Tumeremo. “Lo que se siente es una gran impotencia porque cómo puede ser que actúen con tanta impunidad estos órganos policiales que se suponen que deberían estar para proteger la integridad del Estado, que lo conformamos todos, pero actúan en función de dañar a cualquier individuo sin importarle por qué, sino porque simplemente es una orden política”, manifestó Carlos Briceño.

Tanto Oswaldo como Carlos describen como una pesadilla su estadía en el Sebin. Peter recuerda haber estado tranquilo por el apoyo de familiares y amigos, así como de sus compañeros para que ninguno desfalleciera, descubriendo también hasta qué punto ha llegado el deterioro en el Poder Judicial desde sus infraestructuras, describiendo las celdas de los tribunales con paredes ralladas y manchadas de sangre y orina. “Nos dimos cuenta de que el sistema no funciona. Sabíamos que las cosas estaban mal, pero luego que entramos vimos lo podrido que está el sistema”, sentenció Pérez.

Oswaldo perdió una evaluación final que debía presentar el viernes 8 de julio, día de la audiencia de presentación en el tribunal de control. “Fue una experiencia terrible para mí y mis compañeros y que lo resumo como una pesadilla que no quisiera volverla a vivir”, concluyó.

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