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“Bolichicos” exiliaron en España ganancias por contratos millonarios con Hugo Chávez

Christhian Colina

El Mundo.- Los “bolichicos” se consolidan en España. Así bautizaron en Venezuela a un grupo de jóvenes empresarios venezolanos que consiguió amasar una fortuna en el país bolivariano en apenas tres años -entre 2009 y 2011- y fueron denunciados en Estados Unidos por presuntos delitos de asociación ilícita, corrupción en el extranjero y fraude en transferencias, aunque un tribunal de Nueva York desestimó las acusaciones.

Alejandro Betancourt López, su primo Pedro Trebbau López y su amigo Francisco D’Agostino Casado -concuñado de Luis Alfonso de Borbón- viven actualmente en España y son dueños de siete empresas inmobiliarias, domiciliadas en Madrid, donde sólo en una constan empleados, según los datos de los que dispone el Registro Mercantil. Son también los propietarios de la lujosa finca El Castillo del Alamín -antigua propiedad de Gerardo Díaz Ferrán-, por la que pagaron 22.7 millones de euros, en 2011, justo después de resultar adjudicatarios de la construcción de centrales eléctricas cuyo cometido era generar más de un 30% de la potencia eléctrica consumida en Venezuela.

Los bolichicos consiguieron 11 contratos, adjudicados por el Gobierno de Hugo Chávez, en la época de la crisis energética venezolana, pese a no tener experiencia en el sector. La empresa Derwick Associates de Venezuela, participada al 50% por Betancourt y Trebbau, fue la ganadora de las adjudicaciones. Aunque el valor de los contratos sigue siendo una incógnita, ya que nunca se difundieron cifras oficiales, fuentes conocedoras de estas operaciones, consultadas por este diario, estimaron el presupuesto total en el entorno de los 1.237 millones de euros.

La información que consta en el Sistema Nacional de Contrataciones de Venezuela en relación a la citada empresa, sin domicilio comercial en el país bolivariano, confirma que Derwick Associates de Venezuela consiguió seis contratos de la Electricidad de Caracas y cinco de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), con una experiencia de sólo un año en materia de servicios de ingeniería eléctrica. Es más, ninguno de los contratos está ejecutado al 100%. Hay algunos cuyo nivel de ejecución es de un 5% y un 8%.

El aterrizaje empresarial de los bolichicos en España se produjo en mayo de 2009, cinco meses antes de que Derwick consiguiera el primer contrato del Gobierno chavista. En concreto, un proyecto para Electricidad de Caracas, el 2 de octubre de 2009, fecha en la que el presidente de esta empresa pública era Javier Alvarado Ochoa -ocupó el cargo entre 2007 y 2010-, vinculado al presunto blanqueo de capitales que se investiga en Andorra y Suiza en relación a Banca Privada de Andorra (BPA). En esa época, el presidente de Pdvsa era Rafael Ramírez, actual embajador de Venezuela ante la ONU e investigado por el Parlamento venezolano por presuntas irregularidades en BPA.

La primera empresa que uno de los bolichicos registró en España fue Tenoti Inmobilien, una promotora inmobiliaria cuyo administrador único es un venezolano que responde al nombre de José Alfredo Blanco y cuyos apoderados son Alejandro Betancourt y su madre Lilia Cristina López. Blanco es la persona que creó cada una de las empresas de estos jóvenes empresarios, según consta en el Registro Mercantil.

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Las siete empresas que poseen en España fueron registradas entre 2009 y 2012, coincidiendo con los años en los que Chávez adjudicó los 11 contratos. En marzo de 2010 crearon dos promotoras inmobiliarias: Guanabana Real State y Eiffel Real State, vinculadas a Betancourt y Trebbau, respectivamente. En 2011, registran Derwick Associates International, empresa que usan para comprar la finca de Díaz Ferrán y que después pasan a llamar Compañía de Inversiones Agrícolas Trieste. Este mismo año nace Jab International Projects y un año después registran New Field Investments.

Tomando como referencia los datos que obran en el Registro de la Propiedad, sólo cuatro de estas empresas tienen bienes inmuebles. En concreto, cinco viviendas y un garaje -bienes situados en el Barrio de Salamanca de Madrid-, además de la finca El Castillo del Alamín, cuya extensión es de 1.397,53 hectáreas ubicadas en Santa Cruz del Retamar (Toledo).

Puede leer el reportaje íntegro de El Mundo de España aquí.

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