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Calixto Ortega está en contacto con la DEA por detención de narcosobrinos de Cilia Flores

Christhian Colina

EL Cooperante.- Luego de la detención de los dos sobrinos de la primera combatiente Cilia Flores en Haití por funcionarios de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, a quienes acusan de conspirar para transportar 800 kilos de cocaína a Estados Unidos, en una operación presuntamente vinculada con Diosdado Cabello y Tareck El Aissami, estarían siendo defendidos por el cónsul de Venezuela en Nueva York, Calixto Ortega.

En octubre, los dos hombres contactaron a un informante confidencial de la DEA en Honduras y le pidieron ayuda en el tráfico de los 800 kilos de cocaína a través del aeropuerto Roatán, una isla caribeña del país, según una de las dos fuentes al tanto del caso.

Como parte del complot de tráfico, los dos hombres también enviaron pilotos para hablar con un funcionario del aeropuerto de Roatán sobre el esquema del tráfico de drogas, de acuerdo con un documento de Estados Unidos. “Parecía cosa de aficionados”, dijo una persona al tanto.

En reuniones subsecuentes en Venezuela, dijo esta persona, los dos venezolanos llevaron un kilo de cocaína para mostrarle a un informante confidencial la calidad de la droga prometida, que sería vendida en Nueva York. Los agentes grabaron las reuniones con los venezolanos, añadió la fuente.

A raíz de ello, el medio estadounidense The Wall Street Journal, aseguró que Calixto Ortega, cónsul de Venezuela en Nueva York, ha estado en contacto con la DEA sobre los arrestos, dijeron las dos personas al tanto de la situación. Ortega no respondió a llamadas o correos electrónicos que buscaban comentarios. No se sabe si los dos hombres tienen abogados.

Otro de los datos que arrojó el hecho, es que los hombres fueron detenidos en una aeronave Jet marca Cessna, modelo Citation 500, serial 500-0215, siglas YV2030, color blanco con rallas color dorado, rojo y azul, propiedad de Kalil Majed, propietario de la empresa atunera EVEBA, que había sido adquirida previamente a la empresa recolectora de desechos sólidos “Sabenpe”.

Puede leer el artículo completo de The Wall Street Journal aquí

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