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Cancilleres de Libia y Venezuela acuerdan reabrir las embajadas en Trípoli y en Caracas

Vanessa Navas

EFE.- El canciller del Gobierno de unidad libio, Mohamed Siala, aseguró hoy que la situación en el país “está prácticamente bajo control” y que en la ciudad de Sirte, hasta hace poco en poder de los islamistas, su dominio se limita ahora a “algunos edificios”.

En una entrevista exclusiva con Efe durante la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en la isla venezolana de Margarita, Siala afirmó que la crisis del país magrebí “está mejorando gradualmente, despacio”.

“El terrorismo islamista está bajo control y sorprendimos a la comunidad internacional con lo que nuestra gente consiguió en la batalla de Sirte”, dijo el canciller, que ostenta la máxima representación de su país en la cumbre.

Sirte, la ciudad portuaria del centro de Libia donde nació el exlíder libio Muamar el Gadafi y en la que este resistió con un grupo de fieles hasta que fue capturado por los entonces rebeldes en octubre de 2011, pasó a manos del Estado Islámico en junio del pasado año.

Hace tres meses, una alianza de diversas milicias bajo el mando del llamado Gobierno de unidad libio aseguró haber recuperado la ciudad, aunque los combates aún prosiguen y han dejado ya 500 muertos y más de 1.500 heridos, según el canciller.

“Ahora los islamistas solo controlan ya algunos edificios”, recalcó Siala.

Respecto al resto del país, aseguró que “está casi libre de terroristas” en referencia a los islamistas y afirmó que en la segunda ciudad libia, la oriental Bengasi “la guerra está cerca de terminarse también”.

En la práctica, Libia es actualmente un estado fallido, víctima de la guerra civil y el caos, desde que hace cinco años la OTAN apoyara militarmente el alzamiento de los rebeldes de Bengasi y la zona del este del país contra el régimen de Gadafi.

El Gobierno de unidad nacional, apoyado por la ONU, tiene el control de la capital, Trípoli, y del oeste y el centro del país mientras que en el este el mariscal Jalifa Hafter, jefe del Ejército leal al Parlamento de Tobruk -que reconocen los países occidentales- controla buena parte de la zona oriental y los puertos petroleros.

En ambas partes operan también los islamistas, enfrentados con todos, así como diferentes milicias surgidas a partir de la guerra de 2011.

“Yo creo que al final alcanzaremos una suerte de reconciliación nacional. Creo que eso es posible con la ayuda de las Naciones Unidas y de muchos países amigos”, recalcó el canciller del Gobierno de unidad.

Durante la cumbre del MNOAL, Siala acordó con la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países y reabrir las respectivas embajadas en Trípoli y en Caracas.

El Gobierno de Venezuela, firme defensor del régimen de Gadafi, rompió relaciones con los rebeldes en cuanto el líder libio fue derrocado pero, tras las reuniones bilaterales mantenidas en Margarita, las suspicacias entre ambos gobiernos parecen haberse despejado.

“Es importante la relación entre la gente y queremos que el pueblo de Venezuela y el de Libia mantengan una buena relación”, subrayó el canciller del Gobierno de Trípoli.

Respecto a la situación en Venezuela, Siala dijo confiar en que el “buen liderazgo del presidente Maduro” supere los problemas por los que atraviesa actualmente el país latinoamericano.

“Es una guerra política y económica y si tu eres un buen resistente puedes afrontar esta guerra”, señaló.

El dirigente libio destacó que los años de guerra vividos desde 2011 han “destruido toda la infraestructura del país, entre los bombardeos de la OTAN y los de nuestra propia gente”.

Además, reconoció que en la nación magrebí hay actualmente “muchas armas y un montón de artillería” en manos de los diferentes grupos y milicias.

“Pero si conseguimos exportar petróleo de nuevo podremos reconstruir todo lo que hemos perdido”, afirmó.

Siala destacó que la pérdida “de muchas vidas humanas fue incluso más importante que la de las infraestructuras” para la poco poblada Libia, que se convirtió en un avispero y comenzó a desmembrarse cuando desapareció la mano de hierro con que Gadafi la mantenía unida.

“Es urgente que encontremos una solución a nuestra crisis por medio de la reconciliación nacional”, insistió.

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