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Cinco días sin evacuar: el horror de Carlos Rojas en una celda de tortura de Ramo Verde

El Cooperante

Caracas, 13 de septiembre.- El periodista venezolano Carlos Julio Rojas, quien estuvo preso en la cárcel militar de Ramo Verde más de un mes, habló sobre el horror que vivió en los barrotes de aquella celda, donde a pesar de las paupérrimas condiciones en las que estuvo encerrado, no dejó a un lado su labor de comunicador.

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“Pero nunca dejé de ser periodista. Si conseguía un papel, anotaba todo lo que pasaba. Si no, lo recordaba. Los domingos, cuando me visitaba mi madre, le contaba todo, y ella se encargaba de que lo publicaran mis amigos en la web y las redes sociales”, dijo a Infobae.

El joven fue llevado  a una celda de unos 20 metros cuadrados en la que convivían 116 personas. Cinco eran dirigentes políticos opositores. El resto, simples ciudadanos que habían participado de las protestas. O ni siquiera. Carlos Julio se hizo amigo enseguida de un indigente y un malabarista callejero que habían sido apresados sin entender nada de lo que pasaba y acusados de incitar a una rebelión militar.

Se dormía lo que se podía de a tres por colchón, intercalados en posiciones invertidas. El ayuno se cortaba cuando llegaba la ración diaria de 60 gramos de yuca, queso y algo de mortadela.  En su estadía, entró en problemas con los “pajúos” de la celda.  Un día, un compañero lo ató con una sábana y lo mantuvo colgado de unos barrotes en la altura durante horas para probar su “hombría”. Cuando lo regresaron a la celda común, le habían robado todas sus pertenencias.

En otra oportunidad, los guardias lo trasladaron una celda de aislamiento conocida como “El tigrito” donde se aglomeraron once personas que dormían parados por turnos, orinaban en una botella y defecaban en una bolsa de plástico, si podían. Carlos estuvo cinco días sin evacuar sus intestinos.

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