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Comienza audiencia en EE.UU. contra sobrinos de Cilia Flores acusados de narcotráfico

Milagros Boyer

El Cooperante.- Una nueva etapa del escándalo que rodea a Cilia Flores inicia este jueves, pues comienza la audiencia contra sus sobrinos Efraín Campo Flores, de 29 años, y Francisco Flores de Freitas, de 30, arrestados durante una operación encubierta en Haití, en donde les incautaron un alijo de presunta cocaína.

De acuerdo al Nuevo Herald, este es el capítulo más reciente en un notorio caso que según expertos vincula más profundamente a la élite política de la República Bolivariana de Venezuela al narcotráfico.

Al menos dos informantes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en el caso de los sobrinos fueron asesinados después de los arrestos, de acuerdo con documentos judiciales y el testimonio personal de personas familiarizadas con la situación.

La tía de los dos hombres y esposa de Maduro, Cilia Flores, es una abogada e influyente diputada, así como ex presidenta de la Asamblea Nacional. Ella fue además la abogada del entonces encarcelado Hugo Chávez antes de que este asumiera la presidencia y encabezara una revolución socialista en Venezuela.

El arresto de los sobrinos de Flores tuvo lugar en un momento en que el gobierno de Maduro está batallando para mantenerse en el poder durante una crisis humanitaria y económica marcada por la escasez general de alimentos y medicinas. Más de un millón de personas se reunieron en el centro de Caracas la semana pasada en una manifestación exigiendo su partida.

De acuerdo con documentos judiciales, Campo dijo que ellos planeaban recibir la cocaína de manos de rebeldes colombianos. Al preguntarle por qué se había involucrado en el negocio, Flores dijo: “Para hacer dinero”. Flores dijo que el negocio tenía un valor total de $5 millones, de los que él esperaba recibir $560,000.

De acuerdo con los documentos, Flores dijo que los guardaespaldas de ellos dos sabían del supuesto cargamento de drogas y los iban a ayudar a cargar las drogas, pero que fuera de ahí ellos estaban actuando por su cuenta. Campo dijo que si él decía a alguien en su familia lo que estaba haciendo “lo iban a matar”.

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