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“Desatará más inflación y escasez”: CLAP solo atenderá 33% de los hogares venezolanos

Eileen Garcia

El Cooperante.- “Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) desencadenará más inflación y agravamiento de la escasez. Hablan primero de abastecimiento y producción, cuando primero se debe producir y luego se distribuye”, asegura Werner Gutiérrez, ingeniero agrónomo y profesor universitario de LUZ, tras analizar la naturaleza y desenlace del nuevo sistema de distribución de alimentos implementados por el Gobierno.

La meta de los CLAP es constituir nueve mil comités con un tope de 400 casas a ser beneficiadas con la bolsa de comida casa por casa, lo que representa cerca de tres millones 600 mil hogares, siendo necesaria la ingesta de un kilo de comida diario. Sin embargo, Gutiérrez cuestiona la posibilidad de cubrir el consumo en todo el país, por cuanto, tres mil toneladas diarias de alimentos que “no se ven en los puertos” arribando ni cultivadas y producidas en el campo e industria venezolana.

En este sentido, Gutiérrez explica, según censo del Instituto Nacional de Estadística, hay 30 millones de personas. Cerca de seis millones de hogares considerando que cada familia la integran cinco miembros. Tomando esas referencias y las declaradas por diputados oficialistas sobre el beneficio a un millón 950 viviendas, asegura que más de cuatro millones están sin beneficios es decir, 67 por ciento queda fuera de los CLAP.

Para la investigadora, María Antonieta Devis, el impacto es evidente: “Alta inflación y más escasez”. El razonamiento parte de que el Gobierno “no tiene la solución a los problemas de seguridad y soberanía agroalimentaria”, calificando esta acción como simple “pañitos de agua tibia”, mientras ven qué hacer con la producción de alimentos.

Devis indicó que a pesar de los productos de higiene personal, alimentos y bienes secundarios (cauchos, baterías, insumos) exportados desde Colombia para llenar los comercios zulianos, los habitantes no pueden adquirirlo por sus altos costos, lo que lleva a las familias esperar por una bolsa de comida que distribuye el Gobierno y al no poder comprarla, se someten a una restricción.

“Eso forma parte de la cuota de racionamiento y da a entender que toda garantía de soberanía y seguridad alimentaria era falsa (…) Con las ventas planificadas a través de los CLAP lo que se pretende es neutralizar que haya una explosión social”, agregó.

Materia prima para responder

La falta de importación de materia prima para responder la demanda remarca la caída del consumo. Sin divisas no hay capacidad de compras en mercados internacionales. La inclinación se aceleró en 2013 y 2014. La población pasó de comer dos mil 350 kilo de calorías al año a mil 800, el primer semestre del año pasado. Ahora desciende “por debajo de mil 600” y va en picada, enredada en la variación de precios de productos que ronda tres por ciento, e inflación general en 600 por ciento.

Gutiérrez asoma que mayo tiene récords, impactando en las tres comidas de las familias. Se apoya con estimaciones de gremios para insistir en hambruna. De Fedenaga resalta que el consumo de carne pisa los nueve kilos per cápita. Antes trepaba a 25 kilos por persona al año. Descarta solucionar con la producción nacional en rubros agrícolas y es que ni herbicidas, fungicidas y semillas hay para los agricultores de cereales.

El plan de abastecimiento oficial contiene kilos de arroz, harina de maíz, leche, margarina. Alimentos que no cubren todas las necesidades. “No va pollo, no va la carne, no hay huevos, queso, plátano. No van las medicinas, los zapatos, ni los útiles escolares” para estudiantes. Es una política que “fracasó”, apunta Carlos Dickson, presidente de Fedecámaras Zulia.

Con información de Diario La Verdad.

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