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El viaje de Santos a La Habana que podría terminar con un “salvoconducto” a Maduro

El Cooperante

Caracas, 16 de julio.- El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, debía viajar este domingo a Cuba para convencer a La Habana de que apoyara un empuje diplomático regional para frenar la creciente crisis de Venezuela, que dejó 90 muertos tras tres meses de protestas.

La iniciativa, que apoya a Argentina y México, es polémica, pero potencialmente efectiva, ya que la Cuba socialista es el aliado más fuerte de Venezuela y sus servicios de inteligencia son entendidos como los estrechos asesores de Nicolás Maduro, el presionado presidente de Venezuela, publicó Financial Times. 

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“Santos es una de las pocas personas, quizás la única, que conoce bien a los tres jugadores clave”, dijo una persona con una comprensión de la situación. “Conoce a Maduro y Venezuela, conoce a Raúl Castro y conoce a Donald Trump y al departamento de Estado de Estados Unidos”. La iniciativa diplomática llega en un momento crítico para Venezuela , cuando Maduro se mueve para reescribir la constitución del país de la OPEP para consolidar el control del partido socialista gobernante instalando comunas de estilo soviético.

Un primer indicador del éxito de la diplomacia regional será si el Maduro cancela la convención constitucional del 30 de julio para crear un cuerpo superintendente legislativo. La oposición de Venezuela, el domingo, montó un simbólico referéndum contra la convención, que las encuestas muestran que tres cuartas partes de los venezolanos se oponen. La convención es ampliamente vista como un punto de no retorno para Venezuela.

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Santos ha trabajado estrechamente con La Habana, Washington y Caracas durante los últimos seis años como parte del proceso de paz guerrillero marxista de Colombia. Pero su visita a Cuba, parte de una larga misión comercial en La Habana, es también un signo de creciente exasperación internacional sobre Venezuela.

Las refinerías de Estados Unidos han presionado a la Casa Blanca para que incluya las importaciones de crudo en cualquier paquete de sanciones más amplio ya que Venezuela es el segundo mayor proveedor extranjero de Estados Unidos en la costa del golfo. Una prohibición también podría tener un impacto en los precios de los combustibles domésticos.

Cuba se convertiría en un aliado inusual en un intento internacionalmente mediado por la paz en Venezuela, ya que recibe petróleo subsidiado de Caracas a cambio de servicios médicos. Las relaciones con Washington también se han enfriado después de que el Sr. Trump retrocedió parcialmente el acercamiento de Estados Unidos en junio, recurriendo al apoyo de legisladores conservadores cubano-americanos en Washington.

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Pero La Habana podría ofrecer un refugio seguro para los altos funcionarios de Maduro que, con un hueco para huir, ya no tendrían que luchar hasta el final. Castro ha dejado la puerta abierta a mejores relaciones con Estados Unidos, mientras que los envíos de petróleo subsidiado de Caracas han caído en medio de la crisis de Venezuela, debilitando los lazos económicos mutuos. Castro, de 86 años, que debía dimitir como presidente el próximo febrero, dijo esta semana que el lenguaje de Trump hacia Cuba “usaba una vieja y hostil retórica”. No obstante, los dos países pueden “cooperar y vivir juntos, respetando sus diferencias”, dijo Castro.

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