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Embajadores de México y Nicaragua chocan en la OEA por bloqueo a opositores de Ortega

Christhian Colina

EFE.- La delegación de México en la Organización de Estados Americanos (OEA) enfadó este jueves a la de Nicaragua al asegurar que medidas como la destitución de 28 diputados opositores “debilitan y prácticamente neutralizan” a la oposición del país centroamericano.

“En el marco del respeto a la soberanía de Nicaragua, y sin pronunciarnos sobre la legalidad o no de dichas decisiones, expresamos nuestra preocupación por el impacto que esas medidas tienen, al debilitar y prácticamente neutralizar a la oposición en un momento en el que el país está inmerso en un proceso electoral muy importante”, afirmó el embajador mexicano, Luis Alfonso De Alba.

El diplomático, uno de los representantes más activos en la OEA pese a haberse incorporado recientemente al cargo, llevó este tema a la organización por primera vez aprovechando el apartado de “otros asuntos” del Consejo Permanente ordinario semanal celebrado en Washington. Hasta ahora, el pronunciamiento más destacado en la OEA sobre la situación en Nicaragua fue el comunicado que el pasado lunes publicó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, órgano autónomo, para mostrar su preocupación por la decisión del Parlamento nicaragüense de destituir a 28 diputados opositores por una resolución del Consejo Supremo Electoral.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, no se ha pronunciado aún sobre la situación en Nicaragua, pese a haber sido muy activo y contundente en otras crisis del continente, como la política y social en Venezuela y el proceso de destitución de la presidenta brasileña suspendida, Dilma Rousseff.

Por su parte, el representante de Nicaragua en la OEA, Luís Exequiel Alvarado, se mostró visiblemente molesto porque su homólogo mexicano llevara “los asuntos internos” de su país al seno de la organización continental. “Es inadmisible esta conducta injerencista. No aceptamos este tipo de prácticas que afectan a la paz y a la seguridad nacional. A Nicaragua también le preocupa, como dice Amnistía Internacional, que en México persista la impunidad por violaciones graves de Derechos Humanos, las desapariciones, las amenazas contra periodistas”, afirmó el diplomático centroamericano.

El embajador mexicano, sentado junto a su colega nicaragüense, le replicó que su preocupación es “honesta” y que no se trata de un acto injerencista. “Es un llamado para que el orden democrático en Nicaragua se fortalezca y preserve. (…) Todos los países tenemos dificultades y nos sentamos a resolverlas. Todos nos hemos comprometido con la Carta Democrática y el respeto a los derechos humanos, y hemos aceptado la supervisión externa para superar problemas”, defendió De Alba.

Ninguno de los 32 Estados miembros restantes, ni tampoco Almagro, intervinieron en este debate bilateral. El 6 de noviembre próximo, Nicaragua elegirá a su presidente, vicepresidente, 90 diputados nacionales y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano. En esos comicios, en los que los gobernantes sandinistas son favoritos, según las encuestas, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, busca su cuarto mandato y tercero consecutivo. El principal bloque opositor no participará en las elecciones, golpeado por una serie de fallos judiciales que lo dejó sin su principal organización, el Partido Liberal Independiente.

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