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“Entramado de manipulación”: Oficialismo y CNE han impuesto 13 obstáculo al revocatorio

Eileen Garcia

El Cooperante.- Desde que la Mesa de Unidad Democrática (MUD), la solicitud de referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, ha sido un vía crucis que ha contado con una serie de obstáculo que pretenden acabar con una de las salidas a la actual crisis que agobia a Venezuela.

Desde inicios del año, han tenido que pasar un “misterio doloroso” ante el Consejo Nacional Electoral (CNE): Un total de 7 alcabalas solo en la fase I, de “Legitimación de Organizaciones Políticas”; y 6 trabas en la fase II, “Cumplimiento de los Requisitos Constitucionales para la solicitud de un Referéndum Revocatorio”, que apenas comienza el 13 de junio y debe culminar el 26 de junio, reseña El Nacional.

El CNE y sus retrasos

La primera solicitud se hizo el 9 de marzo pero fue rechazada porque hablaba de “activar el revocatorio” y, a juicio del CNE, debía pedir la legalización de la organización convocante. Hubo una segunda carta, el 15 de marzo, a la cual se le dio largas porque la presidente Tibisay Lucena estaba en una reunión de Unasur y no hubo directorio.

La entrega de la planilla debió hacerse el 10 de abril, pero fue el 26 de ese mes. “El CNE cedió luego de 77 saqueos en Zulia”, afirmó el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba.

Para Vicente Bello, representante electoral de la MUD, “el CNE aceptó entregar la planilla por las presiones en la calle, de la Asamblea y de instancias internacionales”.

Cambios en la norma. 

Entre el 27 y el 29 de abril la oposición recogió las firmas (2,3 millones), pero la afluencia de personas en los toldos generó que el CNE hiciera otro cambio en la Norma de Referéndum. Las rúbricas debían procesarse en 30 días, no 5 ni en 3. La MUD peleó y acordó llevar las cajas a los depósitos del CNE, en Filas de Mariche. “Teníamos información de que planificaban un sabotaje; las entregamos pero el CNE levantó unas actas. Ese forcejeo llevó una semana”, dijo Bello.

La MUD, Súmate, el Observatorio Electoral Venezolano y la Red de Observadores de la Asamblea de Educadores denunciaron que se modificó el reglamento para exigir 1% de las firmas en los estados, a pesar de que un revocatorio tiene las características de una elección presidencial y, por tanto, ese porcentaje debió ser nacional. “Eso contraviene la Ley de Partidos Políticos que exige a los partidos 0,5% de las firmas en 12 estados”, alertó Bello.

Injusticia electoral

En la auditoría de firmas, la Mesa de la Unidad registró, al menos, otras cuatro trabas o disposiciones que no estaban en la norma: 1) transcripción de las planillas; 2) escaneo de planillas, de firmas y de huellas. 3) análisis grafológicos y dactiloscópico en el papel o en las planillas, a pesar de que el Poder Electoral tiene una plataforma con las huellas y podía usarla cuando fueran a validarlas, y 4) examinó la escritura, nombre del funcionario por revocar, el estado de los electores y encabezado de las planillas, que conllevaron a la anulación de 605.000 firmas. Los nuevos parámetros de verificación, no previstos en el reglamento, significaron 22 días, desde el 10 hasta el 31 de mayo, cuando el equipo técnico del CNE entregó el informe al directorio.

“En el CNE hay todo un entramado de manipulación para distorsionar su propia normativa e impedir que las cosas se hagan en los plazos fijados y que se llegue al revocatorio antes del 10 de enero”, cuestionó el abogado Ramón José Medina.

El CNE tenía 5 días continuos para constatar si la MUD cumplía con el número de firmas requerido. Se tomó 7 días. Luego, su directorio agarró 10 adicionales para revisar el informe técnico y anunciar la convocatoria a validación, lapso que tampoco está en las normas.

“La fecha de la validación fue notificada luego de que golpearon al diputado Julio Borges y esa foto recorriera el mundo”, observó Torrealba. Bello señaló que hubo “5 embarques a la MUD” y que el CNE respondió al ver tres protestas: una, en Bello Monte; otra que llegó a la Universidad Bolivariana y la golpiza a diputados.

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