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¡Amnesia política! Escarrá, el opositor más radical que se convierte en traductor de Maduro

El Cooperante

Yosselyn Torres.- El chavismo necesitaba con urgencia un “constitucionalista” que tradujera sus aberraciones jurídicas. Tras el fallecimiento del abogado y exdiputado, Carlos Escarrá en enero de 2012, el oficialismo quedó acéfalo. Pero logró que su hermano y colega, Hermann Escarrá llenara ese protuberante vacío.

Que proponga al presidente Nicolás Maduro la enmienda constitucional para reducir el período de la nueva Asamblea Nacional hizo que ganara más detractores. El jurista tuvo que decir que él no es hombre de cheques.

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¿Escarrá, el bueno?

Sábanas de periódicos sirvieron para analizar las ideas antagónicas de los hermanos Escarrá. A Carlos lo llamaron “el malo” y a Hermann “el bueno”.

La crisis de la oposición por la derrota del referendo revocatorio contra Hugo Chávez, en 2004, provocó que la radicalización se posicionara en ese sector político. Varios voceros no hacían otra cosa que llamar a la desobediencia civil, y Hermann encabezaba el grupo. Aseguraba que los venezolanos tenían derecho a acatar el artículo 350 de la Constitución Nacional. Se hizo célebre por convocar la “marchar sin retorno” hacia Miraflores.

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Con el Comando Nacional de la Resistencia, donde acompañó al dirigente político en el exilio Oscar Pérez y al alcalde metropolitano preso Antonio Ledezma, criticó la eliminación de la representación proporcional a través de las “morochas” para las elecciones parlamentarias de 2005.

Es doctor en derecho, catedrático de Derecho Constitucional en universidades venezolanas y del exterior. El profesor titular, emérito y honorario cargó contra la propuesta de reforma constitucional de Hugo Chávez en 2007. Fue el principal promotor del “no”. Hermann manifestó que se debía desconocer al líder revolucionario porque pretendía un golpe constitucional. “Es ilegítima al alterar principios y valores de la misma Carta Magna”. Rechazó también la reelección indefinida.

En ese entonces era el más opositor, pero no comulgó con la creación de la Mesa de la Unidad Democrática de 2009. En 2010 montó su propia plataforma electoral para las parlamentarias de ese año, se unió al partido Opina. Obtuvo 288.899 votos y le restó un cargo a la MUD en el Parlamento Latinoamericano.

Después anunció que pretendía la candidatura presidencial. Amasar más votos de los esperados lo valentonó.

Hermann Escarrá desapareció de la escena política. Los cuestionamientos de los opositores, por la división que provocó en 2010, hacen que se retraiga. Fue en el velorio Carlos Escarrá que da un sentido discurso. Ahí reivindica la relación que sostuvo con su hermano, pese a sus “diferencias políticas”.

El Escarrá “bueno” ganó notoriedad el 15 de diciembre de 2015 cuando dijo en un foro en el teatro Bolívar, junto a personalidades del chavismo, que la Asamblea Nacional podría promover el enjuiciamiento político del presidente solo si contaba con el aval  de los poderes Ciudadano y Judicial. Eso tras la victoria de la MUD en las parlamentarias.

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De toda esta polémica busca personalizar la pugna Ejecutivo-Judicial-Legislativo. Retó el 7 de abril pasado al presidente de la Asamblea Nacional, Henri Ramos Allup, a debatir con la sobre la reducción del período parlamentario a través de una enmienda constitucional. Dijo que Maduro podía disolver la cámara en 60 días. El jefe de la AN le respondió: “No discuto con el payaso, sino con el dueño del circo”.

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