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Gonzalo Tirado aparece en ‘Panama Papers’: Su propósito era resguardar herencia familiar

Christhian Colina

Panama Papers Venezuela.- El exbanquero Gonzalo Tirado acudió a los servicios del bufete panameño Mossack Fonseca para registrar empresas en paraísos fiscales mientas era enjuiciado en Venezuela por sus excolegas de Stanford Group. Dijo ser una víctima del chavismo para que lo aceptaran como cliente y así proteger su fortuna.

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El entramado financiero que creó Tirado en Venezuela traspasó las fronteras hasta llegar a la ciudad de Panamá, Dinamarca, Islas Vírgenes Británicas y Suiza. Aun estando involucrado en irregularidades bancarias y problemas legales en su país natal, se las arregló para formar en el istmo un tinglado de empresas relacionadas para aprovechar las bondades que brindan los paraísos fiscales.

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Mientras era enjuiciado en el país entre 2006 y 2008 por causa interpuesta por sus excolegas en Stanford Group Venezuela, que lo acusaron de estafa continuada y de fraude tributario, constituyó en paralelo un holding de empresas apoyado por el bufete de abogados Mossack Fonseca (MF) de Panamá, la cual calza el perfil de empresas “fachadas”, “cascarones vacíos” o “shell companies”.

Tirado dijo ser víctima del chavismo. Salió de Venezuela corriendo y se manifestó muy deprimido en varias cartas dirigidas a familiares y amigos, quienes temiendo un suicidio llamaron a las autoridades en mayo de 2014 para advertir su desaparición. Al final , la policía de Doral lo encontró en una habitación del hotel Wintage de la ciudad de Miramar del estado de Florida. Sin duda una vida plagada de escándalos y embrollos legales.

Según comunicaciones y documentos enviados a MF para convertirse en cliente de ese bufete, Tirado afirmó que su propósito era crear una “organización privada en Panamá para proteger su herencia”: la Fundación Caminos del Viento. Al mismo tiempo, en un documento de defensa elaborado en 2010 por el abogado venezolano Gonzalo Himiob con el propósito de demostrar a MF ser un hombre probo, relata que los cargos contra él en Venezuela eran producto de una persecución política y se autocalificó como “víctima del chavismo”.

Un competidor agresivo

Quienes lo conocieron –sin embargo– afirman que “era agresivo en los negocios”. Conquistó a 10 mil clientes con altos recursos económicos que se encontraban ávidos de altos rendimientos en épocas de control de cambio mientras fue asesor de Stanford y quienes se sentían sumamente cómodos y seguros en la elegante oficina revestida de mármol verde ubicada en el Centro Comercial San Ignacio en Chacao, Caracas.

“Era audaz en los negocios, gustaba de cosas finas, de marcas. Llevaba una vida sumamente ostentosa”, recuerda una fuente que mantuvo relaciones amistosas y laborales con Tirado. Hasta MF sabía que su reputación estaba fuertemente cuestionada. El bufete dudó en aceptarlo como cliente por el pleito de Tirado contra su anterior mentor, Robert Allen Stanford –sentenciado en 2012 a 110 años de prisión por varios delitos de fraude relacionados con una estafa piramidal de más de 7.000 millones de dólares a través de su banco, Stanford Bank– pero al final fue el propio Jürgen Mossack, uno de los dos socios de la firma panameña, quien dio la luz verde.

Llegó a establecer residencia en El Hatillo, una de las urbanizaciones más bonitas y elegantes de Caracas, según se puede entrever de su centro de votación. Su salario de 3 millones de dólares anuales así lo permitía, según cuenta la fuente consultada que prefirió mantener su nombre en secreto. Se casó y se divorció dos veces y tuvo cuatro hijos. Vive actualmente en Estados Unidos con su tercera compañera sentimental, a quien conoció cuando ella estaba casada con uno de sus mejores amigos.

Dudosa legitimidad

Luego de trabajar 14 años en Stanford Bank y de mantener una relación estrecha y de amistad con Allen Stanford, de acuerdo a lo señalado por el venezolano a medios venezolanos, fue despedido en 2006. Demandó al banco por daños morales e introdujo un reclamo laboral por 18 millones de bolívares. Acusó a parte de la directiva de haberlo espiado durante tres años. De acuerdo con fuentes que presenciaron la diatriba, de nada le sirvió a Tirado reunirse con el entonces superintendente de la oficina nacional tributaria de Venezuela, José Gregorio Vielma Mora, a quien le aseguró que no estaba involucrado en el fraude cometido ante el organismo. Lo acusaban en ese entonces de haberse apoderado de 180 millones de dólares.

A su salida de Stanford, fundó inmediatamente la Empresa Gonzalo Tirado & Asociados. Durante ese tiempo lo involucraron en operaciones sospechosas con un lote de acciones de la Electricidad de Caracas mientras era dueño de la casa de bolsa Uno Valores. Su fortuna, dicen, se incrementó mucho más gracias a esta negociación.

Representantes de las oficinas de MF con sede en Caracas y Panamá lo ayudaron para instalar el holding de empresas cuyos fines o razón social tenían “propósitos generales”, diversos o sin fines específicos, según se desprende de los documentos consultados. Las palabras claves en todas ellas eran “bancos y barcos”. Todas las compañías que formaban parte del holding tenían entre sus funciones las de abrir cuentas bancarias de cualquier naturaleza, con cualquier banco y en cualquier parte del mundo.

Tirado se convirtió en cliente de las tres compañías del grupo MF: Mossack Fonseca (bufete), Mosson Trust Corporation (fiduciaria) y Mossfom Asset Management (manejo de activos). En paralelo en Venezuela, adquirió bancos y creó empresas relacionadas. Compró al banquero Ignacio Salvatierra InverUnion Banco Comercial y luego adquirió Mi Casa Entidad de Ahorro y Préstamo. Volvieron los problemas. En medio de la llamada mini crisis bancaria de finales de 2009 y comienzos de 2010, el Gobierno venezolano inició una investigación contra Tirado por denuncias de operaciones de dudosa legitimidad y de haber desviado fondos de los ahorristas por Bs. 5.000 millones en créditos a empresas relacionadas.

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