article-thumb
   

¿Han funcionado realmente las captahuellas para combatir a los “bachaqueros”?

Milagros Boyer

El Cooperante.- Desde que el Gobierno nacional ha implementado los sistemas captahuellas y de días de compra para que los venezolanos puedan adquirir los productos que conforman la cesta básica, se han incrementado los problemas, ya que producto de la escasez y la corrupción en este ramo, se han producido importantes pérdidas que afectan sobremanera al ciudadano. Desde la implementación primero del terminal de número de cédula en 2014, pasando luego por el sistema de captahuellas que primero se implementó en establecimientos públicos y luego se extendió a todos los comercios, hasta la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, Clap, muchos han sido los problemas enfrentados para la correcta distribución de alimentos. Si para diciembre de 2014, la cesta básica llegaba a 30.176,82, ya para el mes de agosto de este año alcanza la cifra de 383.925, 20 bolívares (Cendas), número que destaca también debido a la inflación de tres dígitos que se mantiene en Venezuela y la grave crisis económica que atraviesa el país. Con las regulaciones comienzan las colas… Para la época del Caracazo (1989) se recuerdan las colas que se realizaban en algunos establecimientos debido a la escasez producida por el saqueo general que hubo en establecimientos de Caracas, Guarenas y Guatire, para evitar más estos hechos el gobierno desarrollo un sistema mediante la creación de la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas, Casa. En la actualidad, con la grave escasez se han generado múltiples problemas y trámites burocráticos que impiden la normal distribución del producto, entre ellas la restricción al Estado para adquirir algunos insumos, o el otorgamiento de dólares a discreción para la importación, además de las fallidas expropiaciones que no fomentaron el desarrollo del sistema agroalimentario sino que lo destruyeron. Producto de esto y desde que se implementaron las restricciones se han producido colas de personas que madrugan para adquirir alimentos, o que mediante “trucos” intentan obtener un producto, esto lo ha intentado esconder el Gobierno al ordenar los “planes matacola” de la Superintendencia de Precios justos, con la cual intentaron reubicar las largas filas para evitar que se vieran en la calle, y que no se han vuelto a implementar. Si bien es verdad que en algunos casos las actividades de la Sundde han atacado directamente el problema de la especulación de los precios, esto no ha permitido reducirlo, ya que en muchos casos se ha incrementado, como por ejemplo con el precio del pan tipo campesino, que según el organismo regulador debería venderse a Bs. 100, pero en las panaderías son vendidas a un costo mucho mayor, y esto también afecta a otros artículos como vestimenta, calzado, electrónicos, etcétera. Esta escasez de productos es más intensa en el interior del país, donde ya se han producido innumerables protestas y saqueos de camiones que transportan alimentos, hechos en los cuales varias personas han resultado heridas o muertas. …y los bachaqueros también Con las restricciones de alimentos, muchos venezolanos se han convertido en vendedores informales de productos escasos, los cuales en algunas oportunidades lo venden con un sobreprecio del costo original, esto comenzó con el desvío de productos hacia la frontera con Colombia, hecho que causó el cierre de la frontera en el año 2015 y con el que fueron detectadas miles de trochas y sistemas que utilizaban los bachaqueros para sacar productos. De esta venta ilegal tampoco se escaparon las ciudades, ya que desde redes sociales o la venta directa en la calle se han multiplicado los bachaqueros, en los que un producto que costaba, por ejemplo Bs. 150 a un precio regulado, los informales lo pueden expedir desde Bs. 1.000 en adelante. Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida de los Venezolanos, Encovi, realizada por especialistas de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Simón Bolívar, la UCAB y fundaciones privadas, reflejan cómo los hábitos alimenticios se han agravado entre 2014 y 2015, ya que revelan que 12,1% come sólo dos veces al día y destacan que los alimentos que reciben tienen un alto índice de carbohidratos, harina y grasa que afecta la salud, así como pocas proteínas, esto ya ha sido reflejado en los medios por las condiciones de hambre de algunos ciudadanos que intentan alimentarse con lo que se pueda. Esto por supuesto que incide en la salud de la generación actual y en la futura, ya que se están formando venezolanos con problemas de salud que les afectarán en el futuro.

Comentarios

comentarios