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Hay razones de interés nacional para que el TSJ sea revisado por la AN, por Manuel Rojas Pérez

El Cooperante

Manuel Rojas Pérez.– Cuando la mayoría de los redactores de la Constitución de 1999 discutieron sobre el funcionamiento del Poder Judicial, decidieron que el máximo órgano jurisdiccional de Venezuela sería el Tribunal Supremo de Justicia, suplantando a la antigua Corte Suprema de Justicia. Ese TSJ quedó conformado por seis Salas. Ahí verificamos el primer gran error de la actual Carta Magna, plagada de desaciertos que en algún momento deben corregirse.

El TSJ se encuentra dividido en varias Salas donde cada una de ellas tiene un área específica de conocimiento. La Sala de Casación Penal conoce temas penales, la de Casación Civil temas de derecho privado como derecho civil o mercantil; la de Casación Social conoce de temas propios del derecho laboral, agrario o de niños y adolescentes, la Electoral de asuntos de sufragios. Y así.

La idea constitucional indica que cada Sala tiene el mismo rango. Ninguna puede estar por encima, ni mandar una sobre la otra. Aquí es donde la Sala Constitucional desvirtuó, casi desde su nacimiento, a la Constitución y al derecho.

Como la competencia de la Sala Constitucional es conocer de temas de derecho constitucional y “ser máximo y último interprete de la Constitución”, y como todos los órganos del Poder Público se deben a lo que la Constitución establece, dicha Sala Constitucional se sintió con moral para decir y hacer en cualquier área de la vida venezolana. Como la Constitución rige todo, yo puedo regir a todos. A partir de entonces la Sala Constitucional ha anulado sentencias de otras Salas del TSJ, inclusive de la Sala Plena que es la reunión de todos los magistrados; ha legislado como si fuera Poder Legislativo; ha actuado como si fuese órgano electoral; se ha metido con relaciones internacionales; ha desvirtuado mandamientos de Cortes y Tribunales Internacionales; cuando, como lo dice la propia Constitución, estos son de aplicación inmediata y preferente, y por supuesto, se ha dedicado en los últimos meses, a atacar, menoscabar y limitar el ejercicio constitucional de la Asamblea Nacional, a quien en siete meses aún no ha permitido la ejecución de ninguna de las leyes por ella dictadas.

Hay razones de interés nacional para que el TSJ sea revisado por la Asamblea Nacional, muy especialmente la Sala Constitucional. Ante ello, el Parlamento procedió esta semana a anular nombramientos ilegítimos de magistrados que se hicieron de modo fraudulento y contrariando la Ley del TSJ. Es este un primer paso, muy importante, para lograr la institucionalidad de un Poder Judicial que durante muchos años se ha comportado como un actor político y no de manera imparcial como lo debe hacer un juez.

Twitter e Instagram: @rojasperezm

Facebook: Manuel Rojas Pérez

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