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“Gatilleros alegres” llevan la desgracia a El Nazareno de Petare

Lysaura Fuentes

Lysaura Fuentes.- En el barrio El Nazareno de Petare, municipio Sucre del estado Miranda, todos los vecinos saben que es un lugar donde se presentan cosas raras, donde la sangre corre por las calles y donde se observa a motorizados deambulando por la zona, buscando a su próxima víctima. Es un lugar oscuro, donde los residentes no se sienten seguros y donde la delincuencia domina a su antojo, dejando a las madres sin sus hijos y a los hijos sin sus madres o padres.

A las 06:00 de la mañana de aquel domingo 11 de septiembre, los vecinos todavía dormían, era de imaginarse por ser un día de descanso, pero algo los despertó inesperadamente, un ruido estruendoso los hizo levantarse del susto y esconderse debajo de sus camas inmediatamente. Escucharon un tiro, luego otro, después varios seguidos, en medio del tiroteo, salieron a relucir gritos escalofriantes y llamados de auxilio. Los residentes, a pesar de que estaban acostumbrados a estos eventos, quedaron atónitos y sin palabras. Comenzaron a temer por la vida de algún conocido que viviera en la zona, o hasta la de los jóvenes que llegaban muchas veces-a estas horas mañaneras-de una fiesta en la barriada.

Tras culminar aquel sonido terrorífico, salieron de sus casas a verificar qué había pasado, quién era la nueva víctima de la delincuencia, pero no se encontraron con una sola, sino con tres infortunados.

La cola que los llevó a la muerte

José Enrique Caro (24), José Enrique Colmenares (primo de Caro), Anderson Vega Suárez (18) y una joven no identificada, disfrutaban de un fiesta en la casa de la novia de Caro-situada en la calle Tamanaco en la conocida barriada de Petare-aquella noche del sábado 10 de septiembre, estaban contentos, todo era perfecto, bailaron hasta no poder más, conversaron, se divirtieron como nunca.

Caro conversaban con su primo sobre la novia que tenía, le decía que se sentía feliz con ella. Los jóvenes hablaron sobre sus gustos y sobre las mujeres, su forma de pensar y de actuar.

Al día siguiente, los cuatro jóvenes, quienes ya estaban cansados y querían irse a sus casas a dormir, se dispusieron a caminar por los alrededores de la calle Tamanaco, los muchachos iban por el camino echando cuentos y riéndose de las experiencias que tuvieron en la fiesta, cuando a una cuadra de llegar a sus casas en el barrio El Nazareno, un vehículo se les acercó y reconocieron inmediatamente a la persona que lo manejaba, era Simón Torino de 38 años de edad.

El hombre les dice a los jóvenes que se montarán en el carro para darles la cola y estos accedieron. Luego en la entrada de El Nazareno unos hampones, quienes son miembros de una peligrosa banda que opera en la zona, observaron el carro de Torino-con quien tenían un pleito- y lo siguieron encontrándose frente a frente. Los antisociales comenzaron a disparar varias veces contra el automóvil.

Durante aquella descarga de proyectiles que no paraba, José Enrique Caro fue alcanzado por un tiro, así como Torino y Vega Suárez, mientras que el primo de Caro y la muchacha que los acompañaba, se salvaron del tiroteo cuando se lanzaron del carro.

Los lugareños como buenos samaritanos trasladaron a todos los heridos hasta el Hospital Dr. Domingo Luciani de El Llanito, lugar donde Caro, Torino y Vega Suárez perdieron la batalla por su vida y fallecieron en el nosocomio. El único error de Caro, Vega Suárez, Colmenares y la joven fue aceptar aquella cola que los marcó para siempre y sin aviso. Dejando en la familia de los muertos un vacio fortuito.

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