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Igualito a los de Misión Vivienda: Rotondaro posee un palacete en Saint-Germain-des-Prés de París

Pedro Eduardo Leal

Unidad de Investigación. – Saint-Germain-des-Prés, está entre los barrios más caros de París. Si algún lector quiere enterarse de la cotización un apartamento ubicado en el sector donde residen los hijos del generalote Carlos Rotondaro Cova, presidente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), no tiene más pulsar el enlace en la Internet bit.ly/23xYINA: € 17.000  el metro cuadrado, equivalente a US $ 19.000 ¡Una pendejaíta!

A El Cooperante, han llegado informaciones, concordantes y bien fundadas, según las cuales dos jóvenes, hijas de Rotondaro Cova, residen en un muy lujoso apartamento de Saint-Germaín-des-Prés. No de uno, ni de dos, sino de tres pisos los cuales totalizarían alrededor de 360 metros cuadrados. El valor del fastuoso inmueble –sin contar el lujoso mobiliario- rondaría los  € 6.120.000,00 que equivalen US $ 6.840.000,00

¿De dónde sacó el general Rotondaro pulmones para semejantes respiros?

En medio del reciente pronunciamiento de la Asamblea Nacional (AN) que declara crisis humanitaria en el sector salud a causa de la problemática del acceso a las medicinas y el desastre hospitalario la sola pregunta irrita, subleva, exacerba. Lo menos que deberían hacer los diputados para no quedarse, en retóricas, es llamar a Rotondaro para que les explique cómo hace para que sus hijas cubran los costos de residir en el palacete.

Los primeros Rotondaro, son originarios de Italia. Los modestos inmigrantes con ese apellido, que llegaron a Venezuela la década de los 20 del siglo pasado, se asentaron en Villa de Cura. Hasta esa población del estado Aragua, se trasladó nuestro equipo para averiguar si algún ancestro del presidente del IVSS, había explotado una mina de oro o se había sacado el gordo de la lotería, de modo de legarle a su descendencia la colosal fortuna que hace falta para comprar tal clase de inmuebles en la Ciudad Luz.

Los abuelos – nos relató un lugareño, cronista espontáneo  de la referida ciudad-  tuvieron una finquita en el sector del Toquito. Pero la abandonaron, para irse a Caracas. El general Rotondaro, hasta hace seis o siete años, era un “pelador” que vivía “arrimado” con su esposa y dos hijas en una quintica propiedad de su suegro en El Marqués, al Este de la capital de Venezuela. Cuando le dio una “patada a la pobreza” lo primero que hizo fue abandonar a su doñita, buscarse una “carne fresca”. A la, ex, en la partición de bienes conyugales le adjudicó un apartamento de lujo en la urbanización La Castellana de Caracas y dos concesiones de la trasnacional gringa “Inmobiliaria Century”, a razón de US $ 100.000,00 cada una y, él, con su nueva pareja –los chavistas al primer “picón” de su secretaria privada, lo abandonan todo-  hizo lo propio en la misma urbanización, pero un en Pent House. Asombra que ahora se descubra que sus hijas habitan en un palacete en París ¿Cuántas batallas habrá ganado nuestro Clausewitz bolivariano? –concluye el viejo amigo villacureño, su retahíla.

El Cooperante, no incurre en aquello que critica en los demás, en específico estigmatizar o perseguir familiares de los políticos o de  los funcionarios públicos. En este caso, las hijas del mayor generalote en cuestión.

Lo censurable, lo que repugna, es la impúdica exhibición de riqueza del cabeza de familia. Por lo mismo, nos vamos a limitar a identificarlas con apócopes de sus nombres de pila: “And” y “Ale” llamaremos a las jóvenes. Lo mismo con las fotos que éllas mismas han colgado en la red. Las incluimos en este trabajo, pero desdibujamos sus rostros, para evitar exponerlas al escarnio público. Suficiente daño han recibido con el ejemplo de su “apá”.

RONTONDARO COVA es INTEGRANTE DEL CLAN CABELLO

“And”, no viajó a París a estudiar sociología marxista, ni se recibió como nutricionista popular para regentar un comedor para indigentes en Venezuela. Se matriculó y obtuvo grado en la prestigiosa academia de alta cocina “Le Cordon Blue”, en la 8 Rue Léon Delhomme. La matrícula esa institución ronda los €15.000,00 semestrales, por lo que la carrera de la hoy cheff «maître de la haute cuisine»  le debe haber representado a su “apito” la modesta suma de € 120.000,00. No hay dólares para nuestros estudiantes en el extranjero, pero sobran los euros, yenes, yuanes y hasta pesos macuquinos para las  “estudiantes” bolivarianas.

Contrato-fachada de alquiler

Nuestras fuentes, aseguran que el general Carlos Rontondaro, no figura en los respectivos documentos como propietario del costosísimo inmueble. A manera de excusa les expresa a quienes le preguntan cómo hace para mantener tal tren de vida: “Un amigo, muy generoso, me ha arrendado el apartamento, en bolivaritos”.

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En el exclusivo barrio francés el metro cuadrado ronda los € 17.000, lo que equivale US $ 19.000.00

Ni aún así, el responsable de la seguridad social de los venezolanos puede justificarse. En Francia, los impuestos municipales (eso que llamamos, aquí, derecho de frente) se calculan a razón del 1% del valor del inmueble. Si partimos del cálculo, muy conservador, por cierto, de la propiedad en cuestión, tendríamos que, nada más, por impuestos a la ciudad tendría que pagar el equivalente a US $ 68.000,00 al año a lo que  tendría que sumar el condominio mensual de US $ 6 o siete mil mensuales,  más, al año, para totalizar US $ 136.000,00 anuales, por tales conceptos. Todo ello sin contar con el canon de arrendamiento, manutención y matrículas universitarias de  “And” y “Ale”. Mucha tela qué cortar para Unité de la Police Française contre le Blanchiment d’argent porque  el cuento del “amigo generoso” apesta a lavado de dinero negro.

¿No consigue Bevacizumab? ¡Están en Saint-Germain-de-Prés!

Los pacientes de cáncer urgidos de Bevacisumab, encontrarán el medicamento en París, en Saint-Germain-de-Prés, pero en forma de ladrillos. Podrán explicarse, aunque les sirva de poco, por qué el desabastecimiento farmacéutico los condena a la indefensión médica y a una condena a muerte express. Lo mismo les ocurrirá a los necesitados de diálisis;  Metformina, Levotiroxina y Euthyrox para la diabetes y la tiroiditis; Tegretol, Fenobarbital para los epilécticos; Ibuprofeno, Atamel jarabe, Vick Vaporub para los pacientes, de zica y dengue; Digoxina, Verapamilo, Valsartán, Enalapril, Amlodipino, Dinitrato de isosorbide, Lecardip y Vastarel para quienes padezcan deficiencias cardiovasculares; Benutrex, Eritropoyetina humana, para pacientes renales. Hasta la Viagra y los preservativos han desaparecido de los anaqueles.

La Ley contra la Corrupción, cuya más reciente versión la promulgó  Nicolás Maduro,  contempla cárcel contra todo funcionario público que no pueda justificar el origen licito de su enriquecimiento.  Guarda de aprobar demasiadas ordenanzas, pero las que apruebes, mira que se cumplan, aconsejaba El Quijote a Sancho, antes de irse este último a gobernar su ínsula de Barataria. En la Bolivariana, a falta de papel tolalé,  las leyes sirven como sucedáneo.

Rotondaro Cova, integrante del Clan Cabello 

Designado presidente del IVSS, en mayo de 2007, Carlos Rotondaro Cova, es uno de los funcionarios públicos con mayor tiempo de permanencia en un cargo. Con cualquier gobierno medianamente decente, ya hubiese sido cesanteado. Sobre todo ahora ante la pavorosa crisis humanitaria en el sector salud.

Su longevidad en el poder obedece a que es altopana de Diosdado Cabello. Ha sido cuota del clan de funcionarios a este último.  Una buena razón para investigarlos a los dos.  No se puede tener palacetes en París y salir liso sin una buena interpelación. Es lo menos que se puede exigir.

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