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Brutal matanza tiñe de sangre y caos a Los Jardines de El Valle (+fotos)

Lysaura Fuentes

Lysaura Fuentes.- “Se escuchó una plomamentazón y lo que hice fue calármela y meterme en mi rancho”, dice Eugenia Martínez, quien con voz cabizbaja y llorosa contó aquel momento aterrador, como si estuvieran en Siria, en un campo de batalla de los yihadistas.

Eugenia vive en la calle 10 de Los Jardines de El Valle, nunca se imaginó que a las 12 de la madrugada del miércoles tendría que volver a vivir un nuevo tiroteo entre bandas rivales. Al escuchar el sonido ensordecedor que hacen las armas, buscó refugió en el piso, a esperar que pasara todo aquel estruendo. Los proyectiles pasaban como ráfagas en las afueras de su domicilio e iban a parar a las paredes de las casas cercanas.

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Foto: Lysaura Fuentes

Al menos 150 hombres- con armas AR-15 (fusiles), FAL, pistolas 9 mm, granadas y Kalashnikov-de las bandas de la calle 16, 15 y 13 sorprendieron a tiros a los de la banda de la calle 12, iniciando una batalla campal, donde las balas nunca se les acababan, los hampones recorrieron las calles que se conectan entre escaleras y callejones dejando a su paso huecos en las paredes por los proyectiles y un camino sangriento de al menos seis muertos, que llegaron a parar a la calle 10 de Los Jardines de El Valle y todo este alboroto por el control de la plaza (lugar de tráfico de droga).

Los vecinos, quienes no tenían nada que ver con esto, solo  escuchaban disparos, perros ladrando, voces agitadas y malas palabras, como si estuvieran en un umbral oscuro y maligno. No sería la primera vez, están acostumbrados a este agitar. Cerraron bien sus puertas para que no se metieran los hampones para esconderse,  se colocaron en el piso, debajo de una mesa o en la ducha del baño, para esquivar los proyectiles. Una masacre que les dio un respiro a las 03:00 de la madrugada, cuando culminó todo, Eugenia comentó que no pudo dormir hasta esa hora por el temor que le infundían los disparos.

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Foto: Lysaura Fuentes

Ya entre las 06:00 y 07:00 de la mañana cuando comenzaron a salir los vecinos de sus casas vieron aquella escena de muerte y destrucción. Los seis cuerpos del tiroteo, se encontraban distribuidos desde los callejones de la calle 12 hasta culminar en la calle 10. Los moradores observaban atentos y sigilosos la llegada de al menos siete  funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), quienes acordonaron el sitio del suceso y observan a la prensa con desdén, como es habitual. Los occisos presuntamente todos hampones fueron identificados como: Darwin Blanco, Wilder Yomar Gutiérrez, Omar Alejandro Caldera, Slater Siso, Yoiner Caldera y el sexto sin identificar. Los cuerpos presentaban heridas por arma de fuego y a uno lo quemaron  parcialmente.

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Foto: Lysaura Fuentes

Luego de ocho horas de este horrendo evento, llegaron al sitio preparados para una guerra que culminó, efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) subdelegación El Valle, realizando las pesquisas de rigor.

Los vecinos relataron que esta no es la primera vez que ocurren estos hechos violentos, hace algunos días se enfrentaron delincuentes de la banda de la calle 12 con la de la 13. Cuentan que su única manera de sobrevivir es aplicarse un auto toque de queda, es decir que se encierran en sus casas desde las 07:00 de la noche para evitar que el espíritu de la muerte los visite.

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Foto: Lysaura Fuentes

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