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La Iglesia quiere tender puentes y romper muros, reitera el Papa en su última misa en Cuba

El Cooperante

EFE.- El papa Francisco instó a “sembrar reconciliación” en su última homilía antes de abandonar Cuba este martes, luego de dejar claro en una misa a casa llena en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, una veintena de kilómetros de Santiago, que la Iglesia quiere “tender puentes” y “romper muros”.

Francisco añadió que los creyentes son invitados “generación tras generación” a renovar su fe, a vivir lo que denominó la “revolución de la ternura”, en una misa a la que asistió el presidente cubano, Raúl Castro.

 

El papa hizo alusión al término “reconciliación” al final de un viaje por la isla que le llevará desde hoy a Estados Unidos y que ha estado precedido por el acercamiento entre La Habana y Washington, históricos enemigos irreconciliables que el 17 de diciembre pasado anunciaron la reanudación de sus relaciones.

“Nuestra revolución pasa por la ternura, por la alegría que se hace siempre projimidad, que se hace siempre compasión y nos lleva a involucrarnos, para servir, en la vida de los demás”, expresó el papa en el pequeño templo de la patrona de la isla.

“Queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad”, agregó.

Con prolongado apretón de manos se despidieron el Papa y Raúl Castro

Sobre las 12:30 hora local (16:30 GMT) el pontífice abandonó Cuba a bordo del Airbus A330-200 de la compañía Alitalia en el que viaja rumbo a Estados Unidos, tras ser despedido en el Aeropuerto “Antonio Maceo” de Santiago por el presidente de Cuba, Raúl Castro.

En la ceremonia de despedida, en la que no hubo discursos, el papa, acompañado de Raúl Castro, saludó antes de su partida a miembros de la jerarquía católica y del gobierno cubano, entre otras autoridades.

Una guardia de honor y los sones de los himnos de Cuba y el Vaticano completaron la ceremonia.

Raúl Castro, vestido con guayabera blanca, acompañó al vicario de Cristo, conversando con él de forma animada, hasta el pie de la escalerilla del avión donde se despidieron con un prolongado apretón de manos.

De la fachada del aeropuerto colgaba una gran pancarta donde se podía leer “Buen viaje papa Francisco”.

 

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