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Los secuaces de “el Picure” que deja en evidencia la fracasada lucha contra la inseguridad

Eileen Garcia

El Cooperante.- La muerte de José Antonio Tovar Colina, alias “el Picure” solo fue el boom de unos días, puesto que en poco tiempo sus hazañas ya están al mando de nuevos grupos delictivos que se encargan de aterrorizar y mantener en agonía no solo a Guárico, sino a Aragua, estado que ha sido bandera en hechos dantescos como decapitados y explosiones de granadas.

Para el momento, el Gobierno utilizó la muerte de “el Picure”, como bandera política, intentando causar la sensación que están acabando con el hampa; detrás de todo ese show está en desarrollo el nuevo liderazgo de esta fila delictiva.

Según el testimonio de los guariqueños, acostumbraban a ver pasear por las calles de El Sombrero a este que ahora el Ejecutivo llama “monstruo”, pero que tuvo el permiso por muchos años de hacer y deshacer en los estados Aragua, Guárico y Anzoátegui, extorsionando y secuestrando gente, acabando con los nervios de infinitas familias y a su vez quebrando establecimientos que debían pagar cuantiosas sumas de dinero a la banda para gozar de seguridad.

Los vecinos, que se niegan a dar sus nombres para evitar represalias, cuentan que viven inmersos en el miedo, aun sabiendo que “el Picure” no está, pero convencidos que dejó un legado que ya está puesto en marcha, un poco más fuerte, con estrategias más claras y sin dejarse vencer por la emocionalidad que acabó con el delincuente más buscado por las autoridades al enterarse de la muerte de su hermano. Los guariqueños -por vivirlo en carne propia- saben que viene la venganza y es a lo que más le temen, pero lo que no tienen claro es cuándo llegará.

Para los que piensan que este capítulo se cerró, es lamentable decepcionarlos con un “to be continue”; la muerte de “el Picure” no fue casual, se concretó después de más de cuatro años. Justo cuando este Gobierno está en período de extinción, fue el momento perfecto para decirle al mundo que están cayendo los líderes de bandas peligrosísimas, mostrando imágenes de guardias nacionales con el rostro desfigurado del delincuente como un trofeo y culpando también a la oposición de tener nexos con la delincuencia.

“Henry Ramos Allup, Capriles, y toda esa derecha lo que hacen es pactar con los jefes del crimen que hay aquí en el país para iniciar la guerra psicológica, la guerra económica y confundir al pueblo”, dijo el presidente Nicolás Maduro cuando anunció la muerte de José Antonio Colina.

“el Picure” y su ejército no nacieron de la noche a la mañana, se formaron, al punto de tener un arsenal de armas, explosivos, camionetas blindadas y las autoridades a su favor. Cuentan los habitantes de El Sombrero que él podía trasladarse tranquilamente por la zona.

“No se metía con nosotros, más bien castigaba a quienes infringían su ley e intentaban robar”, cuenta una señora, quien lo calificó como un capo. “Este hombre desplazó a la policía, era la autoridad”.  Todo ese poder, sin duda será traspasado a otro que tenga el guáramo y el linaje delictivo que poseía este hombre.

El sociólogo Luis Cedeño, director Ejecutivo de Paz Activa y del Observatorio de Delito Organizado destacó “siempre hay alguien que interna o externamente está buscando la manera de tomar el liderazgo de estas bandas”.

Según el informe del Observatorio de Delito Organizado, fue hasta 2015 una de las 12 “megabandas” de crimen organizado que operan en el país, pero fue el 03 de mayo cuando decidieron silenciarlo, cremarlo para no dejar huellas y ocultar con su muerte el poder que escondía. El blanco fue su hermano, la carnada, lo mataron y desataron una furia indescriptible del líder del Tren del Llano, como también lo llamaban.

Ahora, utilizan ese suceso para dar la impresión que desmantelaron la banda porque mataron al líder, pero la verdad es que según la Región Estratégica de Investigación Penal de los Llanos del Cicpc, aún quedan vivos al menos cinco lugartenientes de “el Picure”, quienes tienen dos opciones: formarse, negociar y armarse para continuar con sus tareas delictivas o simplemente aliarse con otros grupos y fortalecerlos. El sociólogo también aclaró que “matar al líder no es matar a la organización”.

Ya hay una que otra que suena, como por el ejemplo el Tren de Aragua, liderado por el temible “Niño Guerrero”, que podría crecer aún más, tanto que sería fácil asumir los estados que “el Picure” deja en abandono. Pero este es uno de los escenarios que no favorece al Ejecutivo, para ellos es mejor, vender esta muerte a cambio de popularidad.

Como juego de ajedrez, empiezan a eliminar piezas que puedan comprometer la dignidad y transparencia gubernamental. “Llegamos al cementerio y no está”, dijo Iris Colina, tía de “El Picure”, quien más tarde recibiría las cenizas de su sobrino.

“Lo cremaron para borrar la investigación”, dijo. También matan sorpresivamente al abogado que lo asistía a él y a su familia. La mujer, suegra y cuñada son puestas tras las rejas una vez que les bloquearon las cuentas. Pero dicen por ahí, que “entre cielo y tierra no hay nada oculto”, por eso se cree que la historia continuará…

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