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Maduro pretende chantajear a la AN, como al pueblo, con dinero, por Manuel Rojas Pérez

Pedro Eduardo Leal

El Cooperante. – El presidente Maduro anunció su intención de dejar sin presupuesto a la Asamblea Nacional. Esa mención que demuestra –una vez más- un carácter antidemocrático, dictatorial, totalitario, despótico y tiránico, va en franca violación a la Constitución y a las normas más elementales del derecho público.

Resulta que uno de los principios esenciales de las democracias es la separación de los poderes. De John Locke, en el siglo 18, hasta hoy, esa distribución del poder ha servido para lo que los constitucionalistas americanos llaman ‘sistema de pesos y contrapesos’, esto es, para que los órganos del Poder Público se controlen entre ellos y ninguno sea más fuerte que el otro sino que haya un equilibrio en el uso del poder y evitar su abuso.

Uno de los elementos claves de la separación de los poderes estriba en la autarquía (política de un Estado que se basta con sus propios recursos) y la autonomía (potestad jurídica que tienen los organismos públicos para regirse mediante normas propias) de cada órgano del Poder Público, lo que implica autonomía financiera. El Poder Ejecutivo no puede utilizar su carácter de responsable de la Hacienda Pública Nacional para poner de rodillas a otro Poder Público, como lo es la Asamblea Nacional. Eso es política y moralmente intolerable.

Y jurídicamente, esa mala idea de Maduro es sencillamente improcedente, toda vez que la propia Constitución establece la división del Poder Público Nacional en cinco órganos con diferentes funciones pero igual importancia y rango. Pero, además de ello, la Carta Magna consagra que el sistema presupuestario se basa en principios de responsabilidad y equilibrio fiscal. No es responsable que un presupuesto que ya fue planificado y presupuestado en favor de la Asamblea Nacional no sea asignado simplemente porque al presidente Maduro no le da la gana. Y eso, sin duda, rompe con el equilibrio fiscal que debe imperar en toda la actividad presupuestaria que implique dinero público.

En fin, si Maduro cumple su promesa estaría rompiendo con los principios más básicos de la separación de los poderes, elemento central de las democracias. Estaría haciendo con la Asamblea Nacional lo mismo que hace con el pueblo, que es chantajearlo con el dinero. Lo bueno para Venezuela –y lo malo para Maduro- es que el presidente de la Asamblea Nacional ya dijo que el Legislativo seguirá trabajando así no les den un bolívar y hasta les corten la luz. Razón tenía Rómulo Betancourt cuando en 1960 dijo que a los venezolanos nos ha tocado batallar constantemente por elegir a nuestros gobiernos, escoger a nuestros mandatarios y lograr que estos se sometan al control del Congreso y no actúen de acuerdo con el capricho de su voluntad omnímoda, sino ajustándose a normas legales.

Twitter e Instagram: @rojasperezm

Facebook: Manuel Rojas Pérez

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