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Médicos relatan viacrucis de ejercer en el HUC: Creen que en piso siete opera una banda

Christhian Colina

BBC Mundo.- Durante el mismo turno en el Hospital Universitario de Caracas, a la doctora Raquel Hernández le robaron el carro, se le murió un paciente por falta de insumos y fue amenazada por la familia de éste porque, supuestamente, “no hizo su trabajo”. Al día siguiente la internista renunció al que se considera el hospital más prestigioso de Venezuela, y ahora espera salir del país en busca de un futuro distinto.

Su caso puede ser extremo, pero no difiere mucho de lo que viven cientos de médicos en Venezuela, que deben realizar su trabajo en medio de la tensión política, social y económica en el país. La Federación Farmacéutica Venezolana reportó en abril que en 85% de las farmacias no se encuentran los medicamentos básicos y, según la Federación Médica Venezolana, los hospitales del país tienen sólo el 5% de las medicinas e insumos necesarios para operar con normalidad.

Para resumir las condiciones en las que trabajaba, la doctora Ana Carolina Ortiz, internista del Hospital Universitario de Caracas, dice: “No tienes buen sueldo, no tienes seguridad y se te mueren los pacientes porque no hay con qué tratarlos”. En promedio, un médico en Venezuela gana por bien que la vaya unos 35 mil bolívares al mes, lo que equivale a dos salarios mínimos. Esos son 3.500 dólares o 35 dólares dependiendo de la tasa de cambio, pero en todo caso no alcanza para la canasta básica mensual, que según el centro de estudios independiente Cendas es de 177 mil bolívares al mes.

Ortiz cuenta que su salario le alcanza exclusivamente para desplazarse por la ciudad: el arriendo y la alimentación los pagan sus padres. En el Universitario hablamos con varios médicos que, en contra de lo que estipula el reglamento de las especializaciones, tienen un segundo o tercer trabajo en una clínica privada para ajustar las cuentas.

Es decir: después de una guardia de 24 horas en un hospital público se van a trabajar un turno de 8 horas más en uno privado. Hay otros doctores, en especial los que apenas terminan el pregrado, que no tienen tiempo para un segundo trabajo, así que se las arreglan para alimentarse con la comida destinada a los pacientes y desplazarse con quienes tienen carro, entre otras cosas. “Yo no me metí a médica para ser rica, pero con este sueldo no puedo aspirar a tener un carro, una vivienda, así deje de dormir para trabajar en otra parte”, dice Ortiz.

Por eso, la internista está esperando a terminar su especialización para irse a República Dominicana, donde desea homologar su título. Según el Colegio de Médicos, más de 8.000 médicos se han ido de Venezuela y la mitad de los que se gradúan no ejercen o emigran.

Inseguridad dentro del hospital

Porque además del sueldo, los doctores también han protestado en todo el país por la inseguridad. En el Universitario de Caracas, que está entre los dos o tres hospitales más importantes del país, se produjeron dos tiroteos en el último año en el área de emergencias. Los automóviles de varios médicos han sido desvalijados o robados en el estacionamiento al frente del hospital, según el personal.

Y en el séptimo piso del edificio, que es una zona fuera de servicio desde que se construyó el hospital, los doctores creen que hay una banda dedicada al robo, por lo que recomiendan no bajar ni subir por las escaleras. A eso los médicos suman un problema de politización. “Si nosotros nos quejamos, dicen que es porque somos de la oposición”, dice Gherson Casanova, que es presidente de la Sociedad de Médicos Residentes del Hospital.

“Con las manos atadas”

Pero si bien la inseguridad, los bajos sueldos y la politización complican la labor de estos médicos venezolanos, ellos dicen que nada les perjudica más su día a día que la escasez de medicamentos e insumos. Cuando BBC Mundo estuvo en el Universitario, no había soluciones ni material para suturas ni reservas de sangre para transfusiones. Incluso el gorro que nos dieron para entrar al quirófano –donde de manera encubierta vimos una sala repleta de equipos fuera de servicio– era en realidad un forro para zapatos.

Los doctores deben tomarle una foto a la radiografía porque no tienen cómo imprimirla
Los doctores deben tomarle una foto a la radiografía porque no tienen cómo imprimirla

Los doctores deben llevar sus propias computadoras si no quieren escribir una historia clínica a mano y, de no tener celulares, no podrían comunicarse con sus colegas en los otros pisos ni tomarles fotos a las radiografías, porque no hay papel ni impresoras. “Estamos con las manos atadas”, dice, frustrado, el doctor Joseph Sáez, que trabaja en el área de cirugías.

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