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¡Nada nuevo! CNE inició Operación Morrocoy contra revocatorio como en el año 2004

Jose G Martinez

José Gregorio Martínez.- Aunque el Gobierno ha insistido en que la única vía que reconoce para sacar a Nicolás Maduro de la Presidencia es el revocatorio, esto no quiere decir que le hará el camino fácil a la oposición. Ya el periodista Nelson Bocaranda advirtió que desde Miraflores se había dado la orden al Consejo Nacional Electoral (CNE) y al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de hacer lo necesario para impedirlo y, acto seguido ambas instituciones jugaron sus primeras cartas. Sin embargo, esta táctica oficial no es nueva. El referendo revocatorio contra Hugo Chávez, que se celebró el 15 de agosto de 2004, se tropezó en su cronograma con más de una docena de obstáculos.

Hace 13 años, la oposición recogió tres millones 236 mil 320 firmas que fueron consignadas el 20 de agosto de 2003 pero en vista de que el CNE estaba en proceso de renovación de sus autoridades, tardó casi un mes en dar respuesta a la solicitud, la cual terminó siendo negativa. El 12 de septiembre, el recién electo presidente del ente comicial, Francisco Carrasquero, anunció que el organismo había declarado inadmisible la solicitud, alegando que la recolección de las firmas había sido extemporánea. La coacción desde Miraflores fue evidente, pues Chávez había señalado unos días antes que el CNE quedaría “inhabilitado moralmente” si aprobaba la validez de las firmas.

El actual Poder Electoral, también dominado por el Gobierno, atravesó el primer obstáculo en el camino del revocatorio contra Nicolás Maduro al enviar a la Asamblea Nacional una comunicación en la que se adjudica la facultad exclusiva de redactar leyes de carácter electoral, intentando impedir que el Parlamento aprobara la Ley Orgánica de Referendos, en la que se establecen las normas y los lapsos para así evitar que se repitan los inconvenientes y las demoras de hace 13 años.

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La segunda piedra en el camino no tardó en aparecer. La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, rechazó la primera solicitud formal del revocatorio contra Maduro, alegando que no se cumplieron los requisitos establecidos en la normativa de 2007. Por su parte, el TSJ también hizo lo suyo al prohibir la doble militancia, lo que significaría otra traba para los partidos que forman parte de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) a la hora de acatar la exigencia de hacer la solicitud a través de una organización.

En 2003 la oposición no desmayó y entre el 28 de noviembre y el 1ero de diciembre volvió a recoger las firmas para el revocatorio contra Chávez, cumpliendo con las normas que el Poder Electoral aprobó el 25 de septiembre, entre las que incluía un plazo de cuatro días para la recolección.  La asociación civil Súmate detalló en un informe que para poner más tropiezos en el camino, el CNE se reservó la producción de las planillas y las que suministró solo cubrían 66,6% del universo electoral, limitó el número de puntos de recolección de firmas a dos mil 700 centros, limitó a 12,5% las planillas itinerantes y realizó una distribución desproporcionada, agotándose en unos sitios y sobrando en otros.

Sin embargo, el 19 de diciembre de 2003 la oposición entregó tres millones 448 mil 747 firmas, pero el CNE invalidó 45% de las rúbricas. De esta manera, un millones 192 mil 914 firmas fueron enviadas a un proceso de reparo y 375 mil 241 fueron eliminadas sin derecho a reparo. Como era de esperarse, la decisión caldeó los ánimos y se produjeron manifestaciones en todo el país. La Coordinadora Democrática, instancia que aglutinaba a la oposición, acudió al máximo tribunal y, aunque la Sala Electoral falló a favor, la Sala Constitucional dio la razón al Gobierno. Incluso antes de que culminara la recolección de firmas, Chávez había calificado la jornada como un “gigantesco fraude”.

El Gobierno aprovechó entonces para hacer una jugada sucia, apostando a que el miedo hiciera de las suyas y el proceso de reparo fuera un fracaso. Fue entonces cuando el fallecido diputado Luis Tascón publicó la célebre lista Tascón con los nombres y números de cédula de los firmantes, dando inicio a un proceso de acoso y discriminación que terminó en despidos injustificados e imposibilidad para encontrar trabajo en el sector público.

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Pero Chávez subestimó la voluntad de los opositores y entre el 29 y el 31 de mayo de 2004 fueron ratificadas las firmas necesarias y al CNE no le quedó más remedio que convocar el referendo. Súmate denunció que el CNE violó su propia normativa y, a pesar de que había establecido un lapso de 155 días para la ejecución, contados a partir de la solicitud, el referendo se llevó a cabo el 15 de agosto de 2004 con 184 días de retraso. La polémica en torno a los resultados del primer proceso automatizado forma parte de otra historia.

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