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Así desmontan la propaganda del Gobierno sobre un nuevo 11-A en la marcha de la MUD

El Cooperante

Daniel Santos.- Una vez más los venezolanos se movilizarán el próximo primero de septiembre desde diversos puntos del país hasta la Caracas para rechazar las últimas acciones del gobierno nacional, pero, en opinión de dos entrevistados por el diario El Tiempo del estado Anzoátegui, no es posible repetir la monumental marcha que se realizó desde la antigua sede de Pdvsa en Chuao hasta el centro de Caracas.

El entonces diputado a la Asamblea Nacional, Juan Barreto y actual dirigente del partido Redes, señala que es imposible reeditar la conmoción política que exisitó en aquella época: “La historia no se repite y quien quiera repetirla no sabe de qué se trata. No son los mismos actores ni circunstancias” y agrega que “La oposición en 2002 tenía fortalezas. En los medios de comunicación, contaba con figuras, anclas, y también tenía un soporte importante, un músculo en la Fuerza Armada Nacional; todos los días un militar se pronunciaba en la Plaza Altamira”.

Barreto agregó que la oposición “ha ido pulverizando y malbaratando su fuerza” y agrega que: “En 2002 convocaban una marcha diaria, ahora lo hacen cada 15 días”, comentó, asimismo agregó que el gobierno tiene actualmente más recursos a su alcance y “pareciera que en cuanto a confrontación de calle el chavismo gubernamental tiene las de ganar”.

“La manifestación más grande que ha tenido Venezuela”

Por su parte el exministro de Energía y Minas, Humberto Calderón Berti, coincide con el también exalcalde de Caracas en que las condiciones entre 2002 y 2016 son muy distintas “Actualmente existe un franco deterioro en el apoyo al Gobierno salvo los grupos violentos. No creo que espontáneamente vaya alguien a salir a defender al Gobierno. En 2013 era (el chavismo) la mitad del país, ahora es mucho menos”, aseveró el experto petrolero.

“Esa manifestación (2002) ha sido sin duda la más grande que ha tenido Venezuela en su historia y destaca porque fue muy espontánea.  Yo veía ríos de gente caminando.  La gente se había hecho esperanzas de que ocurriera algo y pasó otra cosa muy distinta”, explicó.

Para Calderón Berti, el esfuerzo realizado en 2002 valió la pena: “No me atrevo a pronosticar. Me inclino más hacia las concentraciones en las ciudades, da la impresión de que es espontáneo y se evita así el accionar del Gobierno, que puede bloquear la marcha en las alcabalas”, precisó.

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