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“No tenía para comprar leche”: Madre alimenta a su bebé con papa a través de jeringas

Christhian Colina

El Cooperante.- Con solo ocho meses de edad, Emilie Sarmiento ya ha padecido el funcionamiento de la salud pública en Maracaibo, la misma que se repite en cada rincón del país. Con un cuadro de desnutrición severa y una infección auditiva, la hija menor de los cuatro pequeños de Rosiris y Jhair lucha por su vida en el quinto piso del Hospital Dr. Pedro Iturbe, conocido como el General del Sur.

“Cuando ella nació yo le daba pecho, pero ya a los dos meses me di cuenta de que lloraba mucho, yo sentía que ella no se llenaba, no se sustentaba. Entonces le compré un pote de fórmula en siete mil bolívares, pero no le duró mucho tiempo y en vista de que no podía seguir comprándolo a ese precio, le di leche completa”. De eso hace hoy seis meses.

“En el nombre de Dios”, Osiris le preparó un tetero a su bebita con fruta y leche completa, pero lejos de callar el llanto de la pequeña -“lo que tenía era hambre”-, se agravó la situación y comenzó el viacrucis. “La bebé pasó todo el día haciendo pupú, la lleve al hospital que está cerca de mi casa, le pusieron tratamiento pero no mejoró”. Así continuó la mujer, con su bebé en brazos, por cuatro meses. En el Chiquinquirá estuvo 14 días, luego pasó al Hospital Universitario de Maracaibo, de ahí al Chiquinquirá hasta que, sin ver mejoría en la pequeña, fue a parar al General del Sur hace un mes.

La joven pareja que vive en el sector La Arrocera, del municipio Jesús Enrique Lossada, mantenía a la Emilie con frutas y papa. “Yo le daba jugo y papa cocida con una jeringa porque no tenía para comprar la leche correcta”, acotó. 

En el Hospital Adolfo Pons, Emilie fue sometida a estudios que arrojaron que sus valores estaban bajos. “En el Universitario la nutricionista me dijo que con puro pecho no le iba a hacer estómago a la bebé, que yo la estaba matando de hambre”, planteó. Hace un mes la bebé está recluida en el General del Sur, donde la tratan por desnutrición. Su madre pasa día y noche soplándola con un cartón porque no hay aire acondicionado. Asegura, sin embargo, que el personal del centro médico se ha portado bien con ellas. “Me ayudan con los pañales y con lo que puedan, solo me piden cada tres días un yelco que allá abajo cuesta 400 bolívares”, planteó a La Verdad.

 

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