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#Opinión Primero Justicia y Venezuela de última, por Julian E. Iturbe

By Eileen Garcia

Julian E. Iturbe.- El tiempo ha demostrado que hechos que parecieron casuales durante el acto que realizó la MUD el pasado 26 de septiembre, realmente no lo fueron. Lo primero, la llegada tardía de Henrique Capriles junto a barras que interrumpían el discurso de Henry Ramos, elevando la ya trillada consigna de “Capriles Presidente” con el objeto de interrumpir la intervención del Presidente de la AN.

Lo segundo y no menos preocupante, la amenaza de Capriles de bajar de la tarima si se le permitía a Maria Corina Machado un derecho de palabra en un evento cuya consigna, paradójicamente era la unidad para el cambio; afortunadamente la intervención de los demás miembros de la MUD impidió el hecho.

Lo anterior es poco si se mencionan dos cosas más: días antes del pasado 1ro de septiembre, asesores de Primero Justicia les sugirieron solicitar a la MUD evitar cualquier derecho de palabra con el pretexto de evitar personalizar el evento pero con el objetivo real de impedir un contraste entre el mensaje de Henrique Capriles y las intervenciones de liderazgos emergentes como el de Henry Ramos o incluso Lilian Tintori.

Y es que es evidente la profunda indolencia del gobernador de Miranda y su partido con el dirigente y preso político Leopoldo López, a quien no le perdona el coraje de salir junto a los venezolanos a la calle y no mandarlos a poner salsa en dos elecciones.

Mientras la agenda de la mayoría de organizaciones de la mesa (VP, AD, UNT y los pequeños partidos) pasa por construir una alianza que vaya más allá de lo electoral hacia una integración amplia para garantizar la salida del régimen y una transición segura hacia la democracia, las pretensiones de PJ se orientan a sustituir la hegemonía roja por la amarilla.

Y es que el inesperado resurgimiento de Henry Ramos desde la tribuna de la Asamblea Nacional, llevó a PJ a asumir una postura de buscar en el Referéndum Revocatorio una salida que trataron de pintar de amarillo para cobrar el crédito a sabiendas de que lo más probable es que fuera imposible de realizar pero manteniéndose vigentes en la palestra hasta el 2017 cuando a Julio Borges le corresponde ser Presidente de la Asamblea Nacional, para lo que desde ya está negociando su cohabitación con el régimen con apoyo de José Vicente Rangel y con el ánimo de venderle a los venezolanos que la lucha de Ramos Allup, respaldado por la mayoría de la MUD, era estéril frente a las políticas de PJ cuyo propósito es monopolizar espacios opositores rumbo al 2019 y mientras tanto presentar leyes demagógicas al mejor estilo chavista asegurando que mientras las “cúpulas” se preocupan por la política, ellos hacen leyes pensando en el venezolano pobre.

Lo que no dicen es que mientras el régimen esté donde está, cualquiera de sus soluciones son inútiles, dejando ver que para ellos el régimen solo es substituible si Henrique Capriles o algún miembro de Primero Justicia es su sustituto.

Si bien la política es el arte de conquistar el poder, deprime ver como Venezuela colapsa por un régimen que destruye todo lo que no controla, pero es mucho más alarmante que esta sea la política asumida por un partido de “oposición” que se propone el colapso de la Asamblea Nacional y de su Presidente, de la unidad, la extensión del presidio de Leopoldo López y Antonio Ledezma, y la deslegitimación de todos estos ante la opinión pública para así surgir como la única alternativa de salvación para un país cada día más devastado y desmoralizado, pero también más pensante y perceptivo de estas tramoyas. Llueve y escampa.

 

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