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#OpiniónEC: “La Catedral del hambre”, por Sergio Contreras

El Cooperante

Por Sergio Contreras/@Scontrerasb – Para quienes hemos tenido la oportunidad de vivir en la Parroquia Catedral nos resulta un lugar común la esquina de Marcos Parra, justo allí inicia mi recorrido semanal, esta vez con Alfonzo Ochoa y Edgar Graterón quienes tiene una nutrida actividad vecinal, para Ochoa “hablar de esta parroquia es como hablar de mi familia, todos mis hijos y nietos han nacido y crecido aquí, he pasado mi vida en estas calles”, con lo que adentrarnos en la cotidianidad de la parroquia resultó inmediato y sin ficciones.

Justo frente al Teatro Junín afirma Ochoa, “el hambre se roba nuestras calles y con ello a nuestras familias”. Según el dirigente, un problema complejo en la parroquia es el deterioro económico, “cada vez se mete más adentro de nuestras casas, calles y comercios el hambre como forma de vida” y es que tal cual demostraba en un kiosco, el salario diario de un venezolano no da para comprarse una galleta.

“Si mi nieto me pide un chocolate nacional que vale mil bolívares, no tendré el ingreso de tres días de salario”, dijo. Según el vocero parroquial, cada vez se está comiendo menos, porque el que gana poco, simplemente deja de comer y eso es una constante en cada familia de la parroquia. “No alcanza para comer carne ni pollo, nos convirtieron en vegetarianos sin preguntarnos, ya que solo se puede comprar verduras” sentenció.

Ochoa llega a la conclusión que este fenómeno está causando la “epidemia de delincuencia” que se vive en la ciudad, no es posible que en cada esquina operen bandas de carteristas y delincuentes, dice que quienes salen del mercado de Quinta Crespo son atracados en los autobuses para robarles la comida que acaban de comprar, los delincuentes de la zona “más que dinero, están robando comida y esto es producto del hambre”.

Por su parte Graterón dice ver con preocupación que “los negocios están cerrando o cambiando de rama” y es que justo cuando pasábamos buscando un sitio para tomarnos un café, veía como la panadería de siempre cerró de la noche a la mañana y ahora es un local de “Economía Informal”.

Los estudios económicos revelan que el comercio se ha contraído cerca del 70%. El venezolano hoy no compra, los ingresos que genera son exclusivamente para adquirir alimentos que en su mayoría son adquiridos fuera de la red formal de distribución. Los precios de los productos este año han aumentado formalmente hasta 500% y los alquileres de los locales también, razón por la cual, si no hay mercancía y los precios son tan elevados. “Si la gente no compra a menos que sean productos básicos y los alquileres se dispararon, ¿quién va a poder mantener la santamaria arriba?. Ya los negocios no tienen empleados, los atienden los dueños porque no tienen con qué pagarle a los trabajadores”, sostiene Graterón.

Nuestra red de ciudades debe ser estimulada con políticas de carácter macroeconómico, tal cual las recomendadas por la Academia Nacional de Ciencias Económicas, que permitan cuanto antes abatir el alza desmedida de los precios que tiene contra la pared al venezolano y a la par aumenta el déficit público, obligando a circular una cantidad irracional de dinero sin contrapartida en bienes y servicios; políticas que unifiquen el tipo de cambio para estabilizarlo en torno a valores que equilibren el poder de compra del bolívar y además aumentar la liquidez de divisas actualmente limitada 87,5% lo que hace que todo tenga el valor del mercado paralelo y por ultimo liberar la iniciativa empresarial y estimularla.

De este modo podremos iniciar la recuperación económica que detenga el deterioro de nuestras parroquias y su gente, para que Ochoa y Graterón dejen de ver a sus vecinos cerrando sus negocios o siendo atracados por delincuentes hambrientos y que su parroquia pase a ser La Catedral de la prosperidad y no La Catedral del Hambre.

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