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#OpiniónEC Los Miserables, por Sergio Contreras

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Sergio Contreras.- Sería impropio dados los hechos de las últimas horas en nuestras ciudades y en especial en Caracas, no iniciar mi recorrido semanal por la convulsa avenida Fuerzas Armadas, la cual fue objeto de una protesta por alimentos de más de 5 horas continuas.

La dirigente y luchadora social Ada Madrid, quien es vecina de la zona conversó sobre lo que mantiene alterada la cotidianidad de dicha avenida y su entorno, las protestas por el complejo déficit en la distribución de alimentos o como dijo un vecino en una entrevista para los medios de comunicación: “Por el dolor que da cuando un hijo le dice a un padre, tengo hambre”. Como era de esperarse esta conversación se terminó convirtiendo en un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la como no, sobre la ciudad.

Ada comenta que desde hace mucho tiempo, los vecinos de la Avenida Fuerzas Armadas hacen largas colas para comprar comida y que ayer, luego de mucha paciencia desgastada, cuando se enteraron de la orden de prohibir la venta de alimentos regulados en los comercios de la zona y que los mismos serian distribuidos únicamente por los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), se perdió la paciencia y la protesta fue inmediata. “La esperanza de la gente es poder conseguir en su comunidad los alimentos regulados, que son los únicos que podemos comprar ya que no hay sueldo que aguante estos precios que aumentan día a día, ya eran muy difíciles de encontrar, y ahora nos dicen que será el PSUV y sus militantes quienes decidirán a dónde llevarlos y a quién venderlos”, en su criterio no hay razón para que el gobierno diga quién y cómo va a producir, mucho menos a quienes se les va a vender alimentos, eso es discriminación y atropello aseguró.

Según el artículo 21 de la Constitución Nacional, a modo de garantía inalienable, todos somos iguales ante la ley, ante el Estado y este sagrado principio, en opinión de Ada sería violentado por el simple hecho de negarle a una buena parte de la población los alimentos, sacrificando la igualdad por la identidad, esa que se busca en el color de la camisa y no en la necesidad de la familia, “Hay muy poca comida en el país, no alcanza siquiera para el PSUV y sus allegados políticos y todos los demás quedaremos por fuera, a la clase media baja por ejemplo, nunca le tocarán la puerta para llevar alimentos”.

Caracas tiene 11 mercados municipales en libertador, uno en Chacao, dos en Sucre y los municipios Baruta y El Hatillo carecen de mercados, sin embargo, en toda la capital se instalan mercados populares ambulantes periódicamente, siendo estos parte la red pública y privada de distribución de alimentos, que actualmente enfrentan una escasez de productos que supera el 80% y que tal como publica recientemente en su informe CAVIDEA “El problema es de producción y no de distribución”. Según el presidente de la cámara, “el Estado maneja la distribución de los productos, supervisa la producción y venta con la compra por terminal de cédula y captahuellas. La industria no puede mover un kilo de materia prima o producto terminado sin autorización del Gobierno“. Ahora bien, según CAVIDEA “Estatizar la red de distribución privada traería más colas y más escasez”, y es precisamente lo que comprendieron los vecinos de la avenida Fuerzas Armadas en criterio de Ada Madrid, “No solo estarán los alimentos estatizados y escasos, también estarán negados para la mayoría del país”.

La solución para los especialistas en desarrollo sostenible de ciudades es promover y estimular la producción, revertir el proceso de estatización autoritaria y promover un mercado sano que democratice el acceso a los alimentos y a la calidad de vida, elementos esenciales para que la hipermoralidad discrecional del Estado, abandone las posturas que para muchos son más parecidas a las de Javert de “Los Miserables” que a las de un Estado Social de Derecho.

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