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#OpiniónEC Vivienda: República o Revolución, por Sergio Contreras

Pedro Eduardo Leal
Sergio Contreras [email protected] – La vivienda no solo es la expresión física de la actividad residencial que ocupa la mayor cantidad de territorio de nuestras ciudades, sino que es desde el punto de vista de gestión, el factor que debe ineludiblemente demandar mayor coordinación para el diseño, ejecución y seguimiento de cada plan de vivienda que se pretenda llevar a cabo, pero por otra parte, es una expresión contundente de la justicia social y de la obligatoria voluntad de los gobernantes de promover calidad de vida, desarrollo sustentable y movilidad social.
En el IV Foro Permanente de Ciudad el Doctor Alfredo Cilento, comentaba que durante la era de la república civil hubo una preocupación en asumir el “problema de la vivienda” y de 1928 al 45 solamente en el centro de Caracas, Medina Angarita construyó 747 apartamentos y 207 locales comerciales en nuestra primera experiencia de renovación urbana que además, fue una sabia  interpretación de los criterios socialdemócratas mundiales en materia de vivienda por parte de Villanueva.
Venezuela paso a ser “de un país petrodependiente a solo un petro estado deficiente” y esto ha signado determinantemente la reestructuración espacial de Caracas y de todas nuestras ciudades. En 1957 fue decretada la “Guerra contra el Rancho” y Pérez Jiménez construye 19.580 apartamentos para 180.000 habitantes, ahora bien, su motivación revela una inquietante deformación propia del autoristarismo, Cilento revela que “el sitio fue escogido para invisivilizar los ranchos a la entrada y salida del principal aeropuerto del país, aún y cuando fue planificado, el criterio fue más bien un capricho propio del ego del régimen”
Buscando ejemplos tangibles de sus argumentos encontramos como Caricuao se pensó y planificó como un desarrollo estructurado, así como lo fue buena parte de El Valle y su avenida intercomunal, en ese entonces se buscaba, como único propósito, integrar a la ciudad, y esta necesidad abrió paso a los desarrollos mixtos, a los créditos hipotecarios de largo plazo y a reformas legales para hacer posible el anhelo de una vivienda digna.
Ahora bien, al hacer el contraste con la era revolucionaria, Cilento desmitifica racionalmente la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), ya que en su criterio esta no plantea ninguna estructura urbana coherentemente planificada y solo la improvisación ha logrado más que construir, encajar en cualquier hueco, en cualquier estacionamiento viviendas rodeadas de inequidad, señala que la revolución le dio la espalda a las zonas populares, ya que en criterio del Doctor Honoris Causa de Arquitectura, esas viviendas se construyeron “negando todo aquello que garantiza calidad de vida, negando además la rehabilitación física de nuestros barrios de una forma inusualmente caprichosa, se preocuparon en construir más, pero nunca en construir mejor, en beneficio de todos”.
Además de ello, asegura que llevan dos años junto a varias universidades estudiando el impacto de dicha misión y con diáfana certeza sentencia: “La revolución solo ha construido 640.000 viviendas en 10 años, tal como se construían en la década del 70, todo lo demás es mentira, no se pueden contar las viviendas tricolor  en las que despilfarraron una fortuna pintándolas para que luego que incluso se derrumbaran, las contaran como nuevas”
En Venezuela, durante la república civil dice Cilento, todo el concreto que se mezcló para nuestras viviendas fue con el sudor y sello venezolano, a nadie se le ocurrió traer a Rusos, Vielo Rusos y Chinos, y cuando los trajeron, cobraron y se fueron dejando todo lo que nosotros sabemos hacer mejor, a la mitad y abandonado”
Tal como comentaba en este Foro Permanente de Ciudad, Yunitza Dávila especialista del IMUTC “El gobierno asumió como criterio rector para la GMVV, que el pueblo solo quiere una casa, no le importa si tienen colegios, servicios básicos o espacios públicos, eso no importa, ya resolverán luego” lo cual permite entender que ciertamente lo que rige esta misión es la cantidad de viviendas en un momentum electoral y no el desarrollo sostenible de los venezolanos.
Resulta absolutamente necesario, desde el punto de vista técnico, rescatar el concepto de vivienda como un componente urbano generador de dinámicas e intercambios en la ciudad, dándole claras oportunidades a los grupos de mayor dificultad para acceder a la vivienda como lo son los jóvenes, o grupos familiares económicamente desfavorecidos o vulnerables, todo ello con una política integral que ciertamente construya nuevas unidades, pero también que mejore, amplíe, remodele y rehabilite los urbanismos ya existentes para sustituir las viviendas vulnerables.

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