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Por mensajes se organizaron mujeres para cruzar la frontera: “Pudo más voluntad del pueblo”

Christhian Colina

El Cooperante.- “Si tenemos que volver a cruzar la frontera, lo haremos porque qué vamos a hacer, aquí no se consigue nada”, dijo Ana Belén Rodríguez, una de las más de 500 mujeres de Ureña que la mañana del 5 de julio, a empujones rompieron el piquete de la Guardia Nacional (GN) que bloqueaba el paso y  atravesaron el puente internacional Francisco de Paula Santander hacia Cúcuta en busca de alimentos, leche para niños, artículos de higiene personal y otros productos que escasean en Venezuela.

Después de lo ocurrido, este miércoles los pasos peatonales autorizados por dicho puente internacional fluyeron de manera normal; y a la altura de la Aduana Subalterna de Ureña, donde se ejerce el control, no se observó reforzamiento militar. Estaban apenas los efectivos del Ejército y de la Guardia Nacional encargados de chequear a las personas con salvoconducto que entran y salen.

Gente que frecuenta la avenida que conduce hacia el puente Francisco de Paula Santander, moradores de Ureña y por supuesto también las protagonistas, comentaban lo ocurrido el pasado martes. Ana Belén Rodríguez, una profesora jubilada con cuatro nietos, dos de ellos muy pequeños, para quienes no tenía leche ni azúcar para el tetero, dijo a La Nación que jamás en su vida se imaginó encontrarse “en una cuestión de estas”, refiriéndose al acontecimiento del pasado martes en la mañana.

“Eso lo organizó un grupo de muchachas de las comunidades, de las juntas vecinales. Nosotras acudimos al llamado de ellas porque en realidad estamos desesperados porque aquí no se consigue nada. En vista del desespero de que aquí no se consigue nada,  decidí unirme a este grupo de muchachas y dije ‘vamos a echarle pierna a esto’, porque si no nos unimos no vamos a tomar fuerza. Y así ocurrió, el martes en la mañana me levanté, convidé a mis tres yernas, a mi hija y les dije ‘vamos porque esto es de mujeres, vamos a ver qué podemos hacer para buscarle comida a estos niños, porque  qué vamos a hacer’”, comentó. 

Asimismo, explicó que un kilo de azúcar que en territorio colombiano cuesta 1.000 bolívares, en Táchira lo lo venden en 2 mil bolívares. “Usted sabe que el dinero de nosotros allá no rinde, pero la mayoría compró azúcar, arroz, leche en polvo completa y de fórmula, aceite, harina, jabón en polvo y de lavar platos, desodorante, papel higiénico, champú, galletas, lentejas, garbanzo, arveja. A pesar del cambio, sale más económico que comprar aquí a los bachaqueros. Yo llevaba sólo 30 mil bolívares y traje todo eso que le estoy nombrando;  aquí, mi esposo trae una bolsita con tres cositas y dice que gastó 20 mil bolívares. Hasta un caucho para la moto de mi hija traje, aquí cuesta 45 mil y allá nos salió en 30 mil bolívares”, comentó.

El cruce forzado de la frontera por el puente Francisco de Paula Santander, según indicaron varias de las participantes, comenzó a organizarse desde la semana pasada, haciendo la convocatoria a través de mensajes telefónicos y redes sociales, para no alertar a las autoridades militares que controlan el paso. Fue organizado desde el jueves, cuando comenzaron a “correr la voz”.

El martes en la mañana, las mujeres se concentraron en la plaza Bolívar de Ureña y de allí se trasladaron hasta la alcabala de la Guardia Nacional, donde se ejerce el control para pasar por el puente. Inicialmente un grupo de damas estuvo dialogando con los militares para que voluntariamente les permitieran pasar hacia Cúcuta. Esperaron un rato pero ante la demora, forzaron la barrera militar y lograron cruzar. “Rompimos la barrera porque quienes estaban al frente eran muchachas jóvenes y fuertes, y empujaron a los guardias y nos metimos. A lo que se abrió la barrera, en avalancha fuimos todos. Y resultó un éxito, pudo más la voluntad del pueblo que la Fuerza Armada”, agregó Ana Belén Rodríguez.

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