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“Quieren ser pran del barrio”: Seis de cada 20 miembros de bandas son adolescentes

Lysaura Fuentes

El Cooperante.- Alrededor de 30% de las bandas que operan en Caracas y en Los Valles del Tuy las integran adolescentes, es decir que en una organización que tiene 20 miembros, al menos 6 de sus integrantes son jóvenes de entre 12 y 17 años de edad, así lo informó una fuente policial. Esto en relación a que los adolescentes han abandonado las escuelas para ser parte de una banda criminal. Lo ven con una opción para conseguir dinero fácil y “su sueño de convertirse en el pran del barrio, seguir los pasos de Lucifer o de El Picure”.

Un vecino de Petare que prefirió permanecer en el anonimato informó que en los años noventa el negocio del tráfico de drogas en la zona popular lo realizaba un grupo familiar que todo el mundo conocía. Esta actividad ilícita la heredan sus hijos. “Ahora se han mudado a los barrios de las parroquias hombres y mujeres que no sabemos de dónde vienen. Lo cierto es que uno ve que reclutan a muchachos de 12 años de edad y los van introduciendo en el microtráfico de drogas, además de manejar las redes sociales. A los 14 años ya están adiestrados y su objetivo es ganar dinero, no piensan en otra cosa. Dicen que quieren ser como los grandes capos de la droga. Los jefes de las bandas también les encomiendan la organización de las fiestas de negocios. Estos son eventos callejeros en los que cobran entrada, ofrecen cerveza, drogas y strippers. Estos muchachos envían por Facebook y Whatsapp las convocatorias a estas celebraciones, que terminan en tiroteos”, explicó.

Asimismo, estos jóvenes incitan a sus novias, que según informaron son jóvenes de entre 14 y 16 años de edad, a trabajar en esas celebraciones para ofrecer tragos. Las jóvenes se colocan porciones de droga en uñas acrílicas para mostrárselas a los clientes.

Además estos adolescentes cuando comienzan a ver el dinero de sus actos ilícitos, no son muy colaboradores con sus familias. “No están pendientes de ayudar a sus madres ni hermanos. El dinero que ganan es para ellos. Lo gastan en compra de armas, ropa. Parte de esa plata la ahorran porque tienen visión empresarial. Ellos no son ignorantes, conocen de los precios del petróleo, hablan de política, de la cotización del dólar. Los tienen bien entrenados”, señaló el vecino.

Explicó que a estos muchachos los ponen de carne de cañón en los enfrentamientos, según dicen los residentes: “Ellos son los que se enfrentan con los policías y con las bandas enemigas. Están dispuestos a todo para ascender rápidamente dentro de la banda”.

El pupitre en el olvido

Los líderes criminales reclutan a jóvenes de las escuelas cuando observar que reúnen el perfil que ellos quieren. “Le dicen que puede ganar dinero fácil y rápido vendiendo droga, se puede comprar lo que quisiera. Lo enseñan a disparar y a manejar motocicleta. Al poco tiempo compra una y entra de lleno al microtráfico de drogas. Lo usan como garitero; es decir, avisa si hay policías en la zona”, relató una docente de la Cota 905.

Ramón Francia, representante de la Federación Venezolana de Maestros de Miranda, afirmó que 2 de cada 10 adolescentes desertan de los planteles en sectores populares, específicamente en la “zonas de paz”, para ingresar a una organización criminal. “Desde tercer año se juntan con mala conductas que los involucran en el delito”, indicó.

Asimismo, una fuente policial reveló que al menos 6 de los 15 miembros que quedan en la banda de Lucifer que opera en el barrio Los Sin Techo de El Cementerio y en El Valle son menores de edad y trabajan como gariteros.

Esta situación no es ajena a la realidad los adolescentes son la pieza clave de estas organizaciones. Comienzan desde temprana edad para luego convertirse en pranes. Estos jóvenes tienen dos caminos seguros: la prisión o la muerte, de acuerdo al último Cecodap develó que 202 adolescentes fueron asesinados por venganza o que fallecieron en enfrentamientos con bandas rivales o efectivos policiales en 2015, reseñó El Nacional.

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