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Revelan la “pulpería” en que se convirtió la petroayuda de Venezuela en Nicaragua

Christhian Colina

El Confidencial.- El análisis de más de 1.200 documentos elaborados por la gerencia de contabilidad y la Dirección de Proyectos de la empresa Alba de Nicaragua S.A. (Albanisa), que fueron filtrados por fuentes vinculadas a Albanisa y al partido de Gobierno, confirma el derroche de recursos y la forma discrecional con que continúan manejándose más de $3,500 millones originados en la anómala “privatización” de la cooperación petrolera venezolana.

Los documentos, cuya veracidad fue confirmada por exfuncionarios de Albanisa y expertos en temas de negocios, revelan el crecimiento exponencial que tuvo el negocio de la empresa mixta, venezolana-nicaragüense. En 2012, Albanisa importó el 92.7% de todos los combustibles que se consumieron en el país; invirtió $5.5 millones en la Fase I de la Planta de Distribución de Combustible y la Refinería en Miramar, y detalló avances en proyectos como el puerto en Bilwi, y la instalación de centrales eléctricas. También reporta que se recibieron 1,104 vehículos: 648 autos Lada, distribuidos en 72 cooperativas de taxi en todo el país, y 228 buses KAVZ más 228 buses DINA, entregados a 18 cooperativas de transporte colectivo urbano.

 Los frutos de las Albas 

El resumen ejecutivo del ‘Informe Institucional 2012’ de Alba Alimentos de Nicaragua (Albalinisa), detalla que las exportaciones hacia Venezuela pasaron de $25.3 millones en el 2008, a $717.9 millones en el 2012, hasta alcanzar un acumulado de $1,478.5 millones. “Albalinisa trabajó a favor de la facilitación del comercio, el desarrollo de la agroindustria, empleos, divisas y la apertura de nuevos mercados, que convierte a Venezuela en el segundo país de destino de las exportaciones de origen nicaragüense”, asevera el documento.

Entre los planes que sí se materializaron destacan Alba Caruna (el brazo financiero del grupo); Albalinisa (administradora del mecanismo de compensación comercial para pagar la factura petrolera con alimentos); Alba Generación (que posee capacidad instalada para generar 316.5 megavatios de energía térmica y eólica), y ‘Comercio y Suministro’, que pasó de importar el 15% de los combustibles en 2007, al 89% en 2012.

Junto a estos éxitos comerciales, también hay decenas de promesas de proyectos que nunca lograron pasar la etapa de prefactibilidad (mataderos industriales, ferrocarriles, varias industrias alimenticias, una línea aérea, una empresa de telecomunicaciones con sueños de regionalización); ideas exóticas (criar gusanos de seda o construir un autódromo), así como proyectos para reflotar empresas propiedad del ingeniero López, la construcción de un hotel propuesto por Edén Pastora, o la compra de una editorial con serios problemas financieros.

Dinero a borbotones

En 2008, los administradores de Albanisa podían considerarse los empresarios privados más afortunados del país: ese año recibieron 305.1 millones de dólares, de los que una parte se usaría para financiar proyectos sociales, destinando el resto para crear un entramado empresarial que generara ganancias para pagar ese dinero en abonos a lo largo de un cuarto de siglo a una tasa del 2% de interés.

El 2009 fue también un buen año, al recibir $282.1 millones en crédito, y tener que pagar solo $4.4 millones por los $70 millones recibidos dos años antes. A partir de ese momento, los abonos fueron creciendo en la medida en que se acumulaban los créditos, por lo que el Grupo tuvo que abonar $109.2 millones en 2013; otros $143.9 millones en 2014, y hasta $179.0 millones en el 2015.

El esquema para autorizar el desvío de los fondos de la cooperación estatal venezolana para el desarrollo de actividades privadas lucrativas, fue autorizado por el expresidente Hugo Chávez en 2008. Una investigación reveló que desde 2010 Nicaragua le notificó al Fondo Monetario Internacional que el 62% de los fondos venezolanos serían destinados a esta clase de operaciones empresariales con fines de lucro, oficialmente bautizadas como “proyectos socio-productivos”.

grafico (1)En 2009 entraron otros $282.1 millones. En el 2010, la suma subió hasta $522 millones. Luego, a $564.3 millones en el 2011, gracias a los altos precios del petróleo. Solo había un problema: a partir del 2010, hubo que empezar a pagar. Al inicio, una cuota modesta de casi $19.4 millones, o sea, el 1.6% de los $1,179.2 millones recibidos hasta ese momento. La cuota se elevó a $36.4 millones en el 2011, en un momento en que eran más los gastos que las ganancias, por lo que los administradores de la sociedad mixta se dieron a la tarea de formalizar el esquema empresarial que ya existía de facto.

Puede leer el reportaje completo de El Confidencial aquí.

 

 

 

 

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