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“Se quedaron solos quienes llamaron a una irresponsable huelga electoral”

Henry Ramos Allup

Caracas, 1° de octubre.- No es fantasía ni información a distancia. Recorriendo en contacto directo los diferentes municipios y estados de Venezuela adentro, podemos percatarnos en aprendizaje invalorable que en relación con las próximas elecciones regionales piensan de manera similar los hermanos waraos de Tucupita, los wayú y yukpas del Zulia los yekuanas guahibos, piaroas y yanomamis de Amazonas, los obreros petroleros de Jusepín o de Bachaquero, los pescadores de Paria o de Paraguaná, los agricultores de los estados andinos, los jornaleros agropecuarios de los llanos centrales, orientales y occidentales, los empleados y obreros industriales de Carabobo, Aragua y Lara, los habitantes de cualquier pueblo remoto o de cualquier centro cercano a las grandes urbes poblacionales, los de cualquier barrio olvidado o de cualquier urbanización deprimida de la clase media. Todos están manifestando de manera creciente, sostenida y convencida que votarán en las elecciones regionales del próximo 15 de octubre.

Quienes se quedaron solos fueron los insensatos que llamaron a una irresponsable huelga electoral para favorecer al gobierno. Pero, al parecer, últimamente también han silenciado su discurso tapiados por lo que ya registran de manera creciente todas las encuestas y sondeos de opinión. Si la arrogancia y la soberbia les impiden reconocer su error y no llaman a votar, al menos ahora no agreden a quienes están decididos a votar, aunque siguen ligando que la oposición fracase.

Tontos el gobierno y quienes al alimón juegan a favorecerlo. Tontos quienes creen que el pueblo no sabe y que es fácil de engañar, de intimidar o de sobornar. Tontos quienes creen que utilizando una bolsa de comida o chantajeando con un cargo público para premiar o castigar, obtendrán votos. Desde la madre humilde de la barriada pasando por el empleado público o el modesto soldado utilizado para reprimir o el ciudadano común que sufre la tragedia cotidiana, todos saben que votando contra los candidatos del régimen en las sucesivas elecciones ponen su pizca de esfuerzo para ir poco a poco abriendo el camino de su cesación, sin mentirosas horas cero, sin absurdos voluntarismos inmediatistas y fantasiosos que al par de generar expectativas enormes desembocan en grandes frustraciones.

Cuando se restablezca el estado de derecho en Venezuela habrá que aprobar una ley para que no sigan empleándose como trapo para despropósitos los nombres de Venezuela, la Patria y Bolívar. Ahora son las elecciones de gobernadores, luego serán las de alcaldes, cabildos y consejos legislativos regionales y después en el más breve plazo los comicios para elegir a un nuevo Presidente que encabezará la tarea colectiva de reconstruir esta Venezuela destruida, dividida, depauperada y decaída por dieciocho años de corrupción e ineficiencia. Ese candidato imbatible y eficiente que es la indignación de todo un pueblo y el deseo de desquitarse con el voto castigo por tanto sufrimiento inmerecido producirá efectos demoledores en estas y en las próximas elecciones cuya fijación el régimen podrá complicar de mil maneras, pero en definitiva no podrá impedir.

Por Cierto, tontos superlativos quienes creen que con organizaciones de jarrones chinos financiadas desde afuera con dinero de origen sucio que jamás podrán lavar, lograrán imponer candidatos para a través de ellos seguir haciendo de Venezuela su mercancía.

Texto publicado originalmente por El Nuevo País.

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