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¿Trabajar con el estómago vacío? Lo difícil ser el empleado del mes en el país de la escasez

El Cooperante

Caracas, 13 de marzo.- Trabajar en tiempos de depresión. La mayoría de los venezolanos no hacen otra cosa que pensar en qué comer. El día para comprar según el terminal de la cédula de identidad hace difícil que el empleado se concentre en su rol. “Yo trabajo en la fábrica Rori y me dan los viernes porque me toca venir a un supermercado a ver qué encuentro”, comentó una mujer de 27 años hace algunas semanas en la cola del Plaza’s de Centro Plaza de Los Palos Grandes.

Baja la productividad y también las energías para tener mejor desempeño en un puesto laboral porque se come mal y poco. El nutricionista Jean Carlo Joseph explicó a El Cooperante que la alimentación suficiente, con sus proteínas y carbohidratos, es importante para rendir en el trabajo. Hacer las tres comidas con sus dos meriendas al día es muy difícil en Venezuela, pero el especialista dice que hay que cumplirlo para alcanzar una vida longeva y saludable.

Es difícil ser buen consejero con esta crisis. Pues, “yo no le puedo decir a alguien que coma una manzana que cuesta 2.200 bolívares en lugar de una empanada que vale 1.100”, lamenta.

Un obrero debe consumir, en promedio, entre 3 mil y 3.500 kilocalorías por día. El venezolano estaría en las 2.000 kilocalorías diarias. Joseph indica que somos los más hipercalóricos de la región. Aquellos que requieren más fuerza física para cumplir sus tareas necesitan esa elevada cantidad de calorías (más de 3 mil), aunque resalta que todo depende de lo que se consume.

2016-03-08T225049Z_418656309_GF10000338626_RTRMADP_3_VENEZUELA-POLITICS Aquí se acostumbra a comer frituras y tomar licor en exceso. “La obesidad es un problema de salud pública en el país”. Que la persona tenga sobrepeso no se traduce en buena alimentación, como aseguraron voceros del chavismo en el pasado.

El especialista habla del “hambre oculta”, esa que ocurre en Venezuela por el desconocimiento sobre la preparación de comidas y cómo ingerirlas, que ahora se junta a la ausencia de alimentos.

Proteínas por las nubes

Las proteínas (pollo, pescado, carnes rojas y huevos) están inalcanzables para los bolsillos de muchos. Los obreros necesitan más de eso, pero también de frutas y verduras, que también son muy costosas. El nutricionista destaca que todos los extractos sociales están perjudicados. Unos porque no tienen dinero para comprar y otros porque lo tienen pero no encuentran alimentos.

Le es complicado recomendar que compren granos para sustituir las carnes, cuando esos precios también son muy altos. Igual pasa con las frutas y verduras. Las opciones para alimentarse medianamente saludable, abaratando costos, está en las vendimias ambulantes y camiones de frutas.

El nutricionista dice que no hay manera de reemplazar la alimentación sana y suficiente. Hay quienes sacrifican horas de trabajo productivo para poder comer, cuestión que legalizó el presidente Nicolás Maduro en la administración pública. Sin embargo, hacer largas colas no garantiza que conseguirán abastecerse. La escasez en Venezuela debe ser vista como una emergencia de Estado. Un pueblo mal alimentado está en riesgo de contraer enfermedades, eso complica el panorama. La productividad en el país, que está capa caída, difícilmente puede surgir con la carestía que se vive.

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