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¿Motor corrupción? El viacrucis que vivió una pareja panameña por presunto contrabando

El Cooperante

Daniel Santos.- Una pareja de ciudadanos panameños, quienes llegaron a Venezuela en un crucero por el Caribe, fue detenida por efectivos de la Guardia Nacional y condenados a 18 años de prisión por el delito de “contrabando de extracción”.

Los esposos Jessica Díaz y Óscar Rivera llegaron al país el 3 de mayo a La Guaira, estado Vargas, y tuvieron la intención de trasladarse a Caracas para comprar una “cirugía capilar con queratina” para el cabello.

En entrevista con el diario panameño La Prensa, relataron que luego de la compra y al regresar al crucero, un sargento de la Guardia Nacional les trasladó al Comando 452 ubicado en el Puerto de La Guaira

Jessica Díaz señala que: “A eso de las 2:00 p.m., metieron a mi esposo [Óscar] en una celda con Guillermo, mientras que a mí, a eso de las 3:00 p.m., otro sargento de apellido Sánchez me sacó de la comandancia, manejó el taxi en el que estaba la mercancía, y me llevó al puerto”.

Agregó que el sargento Sánchez le pide en el traslado mil dólares para liberarlos, y por sacar al taxista que los trasladó en el viaje a Caracas les cobró 500 más, pero al llegar al puerto bajaron su equipaje y el crucero se marchó a las cuatro de la tarde.

Tras 48 horas detenidos en la comandancia de La Guaira llevaron a los esposos panameños a un tribunal en el que, tras contar su versión, fueron condenados a 18 años de prisión por contrabando de extracción, prisión preventiva y trasladados ella a la cárcel del Inof en Los Teques y su esposo a El Rodeo, estado Miranda.

Díaz cuenta que luego de la sentencia, los extranjeros fueron llevados a un barrio de La Guaira y los dejaron por varias horas en una patrulla rodeados de militares, luego los devolvieron a la comandancia y por un “arreglo” de la sentencia les cobraron 1.500 dólares más.

Embajador panameño ayudó en la liberación

Jessica Díaz indicó que mientras estuvieron detenidos no les permitieron realizar alguna llamada telefónica y tuvo que acudir a unos policías de menor rango para comprar unas tarjetas telefónicas y mediante una tablet poder comunicarse con sus familiares.

Mediante contactos, el embajador de Panamá en Venezuela se enteró de lo ocurrido con los esposos y se comunicó con la cancillería, donde se acuerda la liberación de Díaz y Rivera y su posterior regreso al país centroamericano.

El embajador Miguel Mejía presentó ante la cancillería venezolana un informe en el que reflejan todas “coimas” que tuvo que pagar la pareja panameña, en el que aseguran que fueron objeto de una red de corrupción, entre los que hay militares, abogados y jueces

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