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Venezolanos optan por comprar ropa usada ante la crisis: “Si nos vestimos no comemos”

El Cooperante

El Cooperante.- “Si comemos no nos vestimos y si nos vestimos no comemos”, expresó Olga Yépez, habitante de Caracas consultada, que trataba de buscar alguna opción para poder vestirse en Catia.

Mercados populares a cielo abierto, roperos municipales y locales comerciales, son las opciones del venezolano ante la crisis económica, para conseguir ropa usada en buen estado.

En una nota publicada por Notiminuto, se puede observar cómo se ofertan blusas, pantalones, uniformes, zapatos, medias, y hasta ropa interior, a precios que van desde los 500 hasta los 5000 bolívares, presentándose como una excelente opción para las familias numerosas, y los trabajadores empresariales que necesitan lucir casualmente presentables ante los compromisos de trabajo.

A pesar de que esta opción no es novedosa, en la actualidad estratos sociales que no consideraban esta opción para vestir, han dado su brazo a torcer ante los altos costos de las tiendas de ropa y zapatos importados en su mayoría, que se cotizan con conversión a divisas paralelas, y se exhiben en las tiendas sin que haya muchos dispuestos a adquirirlos, o al menos no de forma constante.

En este sentido, la novedad se concentra en tiendas ubicadas en reconocidos centros comerciales de la ciudad capital que anteriormente ofrecían mercancía nueva, cambiaron el norte, para asegurar la circulación de clientes en sus instalaciones, adaptándose a la crisis, y considerando los comentarios de los usuarios, que rechazaban los altos costos anteriores.

Esta situación puede constatarse en mercados ubicados en Caracas, como el de Catia, Quinta Crespo, Ropero Municipal de San Bernardino, y centros comerciales como el Sambil y Millenium.

El trueque llegó a los buhoneros

Los vendedores informales, reciben las piezas, y según su estado, indican tarifas de compra al ofertante, con un margen con el cual puedan tener ganancia al revender.

Hay quienes, en vez de desechar o regalar las ropas propias o de los hijos en crecimiento, optan por ponerlas en el mercado para con lo ganado, adquirir más ropa usada.

Aún existe el rechazo de muchos por la compra de mercancía de segunda mano, pues, creen que llevar ropa que perteneció a alguien más, podría en sus palabras “traspasar las energías, o cambiar la suerte”. Sin embargo, los buenos vendedores, aseguran que, estas ropas en ocasiones han sido usadas, cuando mucho, una sola vez.

Los vendedores informales y asesores de tiendas comerciales, aseguran que las ventas han sido mejores de las que mantienen las tiendas con ropas y calzados nuevos.

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