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“Mi frustración es muy alta”: Venezolanos sortean escasez de medicinas con envíos en maletas

Christhian Colina

El Nuevo Herald.- Unas 10 o 15 veces a la semana, Jorge reempaca numerosos frascos y entonces avisa a su red de encomenderos. Siempre hay alguien dispuesto a llevar los paquetes a Venezuela en el equipaje. No hay nada ilegal en estos envíos, y las medicinas por récipe comienzan el camino para llegar a personas que las necesitan desesperadamente. Pero en Venezuela, donde estos actos de bondad con frecuencia se consideran una declaración política, Jorge quiere permanecer anónimo.

“Es sencillo”, dijo del secretismo. “Si me identificas, el gobierno pudiera acusarme de ser un traficante o un bachaquero”, los que revenden mercancía a sobreprecio y que con frecuencia son objeto de la ira del gobierno. “Cualquier cosa que yo diga puede usarse en mi contra”. No es secreto que en Venezuela escasea casi todo, desde pollo hasta papel higiénico, azúcar y pañales. Pero la falta de medicamentos por receta, incluso de medicamentos de venta libre, es quizás lo peor. Y los venezolanos dependen cada vez más de esas redes de personas como Jorge –que viven en el extranjero– para seguir vivos.

La Federación Farmacéutica Venezolana, un grupo del sector, informa que más del 85% de todos los medicamentos son difíciles o imposibles de encontrar en el país. Y aunque no hay manera de cuantificar cuántas personas han fallecido por falta de medicinas, la evidencia anecdótica es abundante.

En junio, la familia de Susana Duijm —actriz y modelo coronada Miss Universo en 1955— rogó en Twitter e Instagram para conseguir un medicamento contra la hipertensión después de estar hospitalizada. Pero a final de cuentas falleció. En marzo, una joven de 18 años falleció de una intoxicación por mariscos porque en el hospital al que la llevaron no había epinefrina ni oxígeno. Y la tasa de mortalidad infantil se ha disparado más del 100 por ciento entre el 2012 y el 2015, con frecuencia debido a la falta de suministros médicos básicos. “La gente se está muriendo de enfermedades poco graves”, dijo Mildred Varela, de 45 años, quien lucha contra un cáncer de seno desde el 2014. Y para los que necesitan medicamentos contra el cáncer, difíciles de encontrar, los riesgos son elevados.

Después que Varela terminó su tratamiento de quimio y radioterapia el año pasado, le recetaron letrozole, un inhibidor que se usa para reducir el riesgo de una recaída. Pero demoró tres meses en conseguirlo. Desde entonces, Varela y otros 66 enfermos de cáncer han formado Aconvida, una red que ayuda a sus miembros a encontrar medicamentos, en Venezuela o el extranjero. La medicina, que le llega de manos de un encomendero desde lugares como Miami, Madrid y Bogotá, literalmente le ha salvado la vida, dijo. “No siempre se consigue la cantidad necesaria ni con la frecuencia que hace falta, pero ayuda”, agregó.

Varela dice que algunas de las mujeres han tenido metástasis porque han tenido que posponer o demorar el tratamiento debido a la falta de medicamentos, pero hasta ahora nadie del grupo ha fallecido. La presión diaria de encontrar los medicamentos es particularmente cruel para los enfermos de cáncer, a quienes se recomienda que eviten el estrés durante la recuperación. “¿Cómo voy a relajarme en una situación así? Mi frustración es muy alta porque tengo que estar tratando de encontrar las medicinas todo el tiempo”, dijo. “Me siento como si me hubieran lanzado al mar con una piedra amarrada al cuello”.

Puede leer el texto publicado originalmente en El Nuevo Herald aquí.

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