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Zulianos viven de la recolección de bolsas usadas de basura: “Se matan por conseguirlas”

Christhian Colina

El Cooperante.- “Yo no estoy dispuesto a seguir dando dólares para importar whisky en las cantidades que están dando. ¿Qué revolución es esta?, ¿la del whisky?, ¿la de los Hummers?  ¡No! Esta es una revolución de verdad”, afirmó en una oportunidad el fallecido Hugo Chávez a sus seguidores, tal concepción revolucionaria fue un legado para al menos 1.500 familias del municipio Jesús Enrique Lossada del estado Zulia, quienes laboran en el relleno sanitario La Ciénega, recolectando, cortando, lavando, secando y ensacando bolsas de plástico.

La escasez de polietino, materia prima necesaria para la fabricación de bolsas plásticas se convirtió en una oportunidad para más de 4.000 mil personas, en su mayoría pertenecientes a la etnia wayuu, pues con la recolección y venta del plástico logran el sustento diario.

Aunque el reaprovechamiento de plástico es de vieja data, la tendencia actual es el reciclaje de bolsas de “plástico duro”. En los alrededores de La Ciénega hay expertos en la materia, puede ser desde un adulto mayor, hasta una niña que no alcanza los 15 años. La razón es que las familias adoptaron el proceso como “un negocio familiar”, que comienza con la recolección en lo más alto de las montañas de basura que hace más de 30 años comenzaron a apilarse en el botadero a cielo abierto.

En su mayoría jóvenes y niños “se matan por conseguir pedazos de bolsas buenas”, que no estén tan sucias y lo más enteras posible. De preferencia transparentes y que conserven su rigidez. “Esas las pagan mejor”. El material flexible se comercializa por kilo, “allá arriba cuesta 25 bolívares”. Oswaldo González, de apenas 36 años, le contó a La Verdad su historia. Entre sacos medio vacíos y sentado en una vieja papelera que tenía boca abajo, luce cansado. Eran las 12:00 del mediodía y apenas estaba seleccionando el material que bajó. El hombre, padre de tres niños, vestía una braga color naranja y con los ojos rojos por el trasnocho, dijo que diariamente selecciona 60 kilos de plástico, que sin pasar por otro procedimiento se lo compran en 300 bolívares. Es decir, que por cada kilo se gana cinco bolívares.

“El camión me cobra tres mil bolívares para bajar los sacos que le compro a los ‘zamuros’ allá arriba, no es mucho lo que me queda. Si el día es bueno, me gano ocho mil y para eso me tengo que parar a las 2:00 de la madrugada”. Esa cantidad de dinero le alcanza para un kilo de arroz y “un poquito” de carne molida, pero “hasta que no se hacen los cobres los muchachos no comen”.

Eleida González es el siguiente eslabón de la cadena comercial. Bastó recorrer unas cuadras del caserío, dividido por trillas de arena rojiza, para conseguir a la mujer. Parió ocho hijos y aunque su esposo aporta dinero a la casa gracias a la siembra de yuca, dijo que “las bolsas plásticas dan las ganancias más rápido”. Aquí el precio varía, un kilo de bolsas sucias se compra entre 80 y 90 bolívares, “dependiendo del sucio de la bolsa”.

Ella le paga a tres vecinas 60 bolívares al día por meter las manos en una ponchera y ayudadas con jabón y cloro, blanquear kilo a kilo el plástico y colocar la bolsa al sol en una cuerda de alambre. “A mí me las compran en 180 el kilo, que sacando los gastos, no es mucho lo que me queda”.

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