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¿Están dadas las condiciones para que se repita la historia del 23 de enero de 1958?

Luis De Jesús | 23 enero, 2018

Caracas, 23 de enero.- “El día en el que huyó el dictador”, así recuerdan muchos venezolanos aquel 23 de enero de 1958, cuando salió de Venezuela Marcos Pérez Jiménez en “La Vaca Sagrada” hacia República Dominicana, luego de que la Junta Patriótica, los estudiantes y la Fuerza Armada Nacional (FAN) se unieran en contra de su régimen.

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60 años después, el panorama político venezolano es confuso, sobre todo, después de que ocurriera un año de intensas protestas convocadas por la oposición, pero sin ningún resultado aparentemente positivo. Para ese entonces, el 23 de enero fue el punto final a largos días de protestas; sin embargo, en el 2017 las manifestaciones de calle duraron cuatro meses.





El objetivo para los opositores era claro: que se respetara la Constitución de la República y se restableciera la democracia. Con la cruda represión de los organismos de seguridad del Estado, el presidente Nicolás Maduro logró neutralizar el rechazo de cientos de venezolanos y continuó aferrado al poder. Pérez Jiménez no contaba con el respaldo de los venezolanos ni de la mayoría de los militares.

En la actualidad, aunque los uniformados también atraviesan por la severa crisis económica que desde hace años azota al país, no ha habido una rebelión significativa dentro de las filas, salvo a algunas pequeñas rebeliones. El politólogo Nicmer Evans dijo a El Cooperante que actualmente en Venezuela “hay cargas de deseo” de que ocurra un nuevo 23 de Enero ante el “régimen totalitario que hace recurso de la democracia para blindarse, pero los venezolanos sabemos que estamos en un Estado de facto que viola constantemente la Constitución, en donde el terrorismo de Estado es una política permanente”.


Pero ante este escenario político, el disidente madurista mencionó que existe una oposición “que es de izquierda, de derecha y de centro”, que a diferencia de 1958, “no tiene la capacidad de ponerse de acuerdo y afrontar a un régimen tan totalitario como el que estamos viviendo”. Las condiciones en Venezuela para que ocurra un evento como el que ocurrió hace 60 año están dadas, dijo, “mientras haya un Gobierno como el que se está vi0viendo y mientras haya un control de todos los poderes”.

Otro aspecto considerado por Evans, es que en el país no hay una Fuerza Armada Nacional “donde haya factores de poder que estén dispuestos a restablecer el Estado de derecho”. Expresó que sí existen individualidades, pero faltan factores de poder dentro de la FAN. Apuntó que esta falta se debe a que el gobierno de Maduro ha aprendido a “establecer los controles y matices para desconectar la posibilidad de un detonante como el que se produjo en el 58”.

Foto: Júbilo del Pueblo en Caracas el 23 de enero de 1958. Colección Pozueta. Biblioteca Nacional.

En consideración del secretario nacional de Patria Para Todos (PPT), Rafael Uzcátegui, ambos escenarios no tienen cómo compararse y descartó la posibilidad de que pueda haber una unión cívico-militar, debido a que la Guardia Nacional (GN) es la fuerza que más poder concentra dentro de los poderes públicos.

Durante un contacto telefónico con El Cooperante, Uzcáteguí cuestionó: “Hay militares que están igualmente afectados como todos los venezolanos, pero ¿cuántos ministros militares hay? ¿Cuántos gobernadores militares hay? La fuerza que más acumula gobernadores y ministerio es la GN”. Otra razón que mencionó el secretario nacional del partido PPT, es que en el gobierno de Maduro “no hay ni siquiera” la cantidad de presos que había en la era de Pérez Jiménez. “No hay nada qué compararse“, insistió.

Reconoció que la oposición tiene un amplio respaldo internacional y religioso por parte de la Conferencia Episcopal Venezolana. Añadió además que en este momento, la coalición opositora “controla empresas, controla el poder económico, canales de televisión, radios y vienen de una experiencia de poder histórica”.

Por los momentos, Evans ve “difícil” que se produzca una acción cívico-militar. “El escenario está servido para un cambio, pero estamos enfrentando a un Gobierno que tiene amplísimas capacidades y habilidades para y desarticular cualquier reacción que se genere en este sentido (…) A todas luces el Gobierno está diciendo que no es por la vía democrática que puede resolverse”, manifestó.

“Las condiciones de calle están a potencia, pero en el 58 había gremios articulados, hoy están desarticulados; hoy están protestando personas por sus necesidades, no por las necesidades de los otros. Entonces ahí es donde la ausencia de una visión política gremial o sectorial no permite la articulación de esa cantidad de personas que están protestando y no le dan solución política al asunto”, expresó el politólogo.

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