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4F: El día que Chávez ordenó tomar a la familia de CAP como rehén para tumbar al Gobierno

Eileen Garcia

Eileen García.- “Eran las 11:45 p.m. del 3 de febrero. Apenas mi padre sale de La Casona, fuimos atacados por un batallón al mando de Miguel Rodríguez Torres. Una de las cosas más estremecedoras fue el sonido de las balas que arremetían contra las paredes. Todas las ventanas temblaban. Fue algo terrible”. Carolina Pérez Rodríguez, hija del expresidente Carlos Andrés Pérez, rememora en una conversación con El Cooperante la fatídica noche en que un grupo de militares, liderados por Hugo Chávez, intentaron derrocar al Gobierno Constitucional de Venezuela.

Durante toda la noche, se mantuvo un fuerte intercambio de disparos entre los efectivos del Batallón de Custodia dela Guardia de Honor, al mando de Luciano Bacalao Von Shambert, y el Batallón de Paracaidistas “José Leonardo Chirinos”. Durante la primera hora, los atacantes tenían todas las de ganar en medio del enfrentamiento, pero al transcurrir el tiempo, el Batallón de Custodia mostraba su superioridad. Así lo reseña el entonces ministro de la Defensa, Fernando Ochoa Antich, en su libro ‘Así se rindió Chávez’.

Al mismo tiempo, en Miraflores, un tanque con soldados de boina roja ingresaban al Palacio, forzaron la reja principal y se bajaron frente a la puerta amarilla. En ese momento, ocurrió un pequeño enfrentamiento entre Coroneles y soldados insurrectos.

En seguida, se lee en la obra del entonces titular de la cartera castrense, las tropas lograron entrar por la puerta dorada (utilizada solamente por el presidente de la República) y asaltaron la antesala presidencial y la oficina del ministro de la Secretaría. Mientras tanto “el presidente Pérez, armado de una subametralladora, se resguardó en su despacho, acompañado del teniente coronel Gerardo Dudamel y algunos escoltas personales”. A los pocos minutos, se registró un fuerte enfrentamiento.

Mientras tanto en el Museo Militar, el teniente coronel Hugo Chávez Frías seguía minuto a minuto el combate en Miraflores, sin tomar ninguna decisión. El capitán Antonio Rojas Suarez, desde Miraflores, intentaba comunicarse con el líder de los sublevados para pedirle urgentemente refuerzos de infantería, pero era imposible. Entretanto, CAP logró salir por la puerta de la Plaza Bicentenaria directamente a Venevisión, para ofrecer su mensaje al país.

“El golpe ha fracasado”

A la 1:30 de la mañana, el presidente Pérez aparece en televisión y anuncia el fracaso de la insurrección, y un Chávez sorprendido, desde La Planicie, se percata de la situación.

Según la obra de Ochoa Antich, el comandante Chávez “tenía la suficiente capacidad para apoyar a los vehículos blindados del ‘Batallón Ayala’ que se encontraban comprometidos en Miraflores, ya que es mentira que haya controlado el Museo Militar a las 2:00 a.m., pero la indecisión lo hizo perder tiempo”.

“Ese es un acto muy lamentable como militar, ya que dejó combatir a subalternos y él, viéndolos desde lejos, sin mandarles una unidad de apoyo”, mencionó Ochoa Antich a El Cooperante.

“Así se rindió Chávez” 

Aproximadamente, a las 6:30 de la mañana de aquel 4 de febrero de 1992, a través de una llamada telefónica, comienza el final de lo que fue un intento de golpe de estado contra el mandatario adeco (1974-1979 y 1989-1993). Desde Miraflores, el general Ochoa Antich insiste en la rendición del teniente coronel Chávez Frías:

Ochoa Antich: “Chávez, la situación está totalmente controlada por el Gobierno. Lo estoy llamando desde Miraflores. Ríndase, para evitar que continúe el derramamiento de sangre. Reflexione. Piense en sus deberes militares”.

Hugo Chávez: “Mi general, no me voy a rendir. Tenemos el control de importantes guarniciones y los combates serían largos y costosos”.

Ochoa Antich: “Chávez, le repito, la situación está totalmente controlada por el Gobierno nacional. Ríndase”.

El minuto de fama del “Supremo”

Posterior a estas conversaciones entre Ochoa Antich y Hugo Chávez, desde el Museo Militar, ahora “Cuartel de la Montaña”, el máximo representante de los conspiradores reconoció que “por ahora los objetivos no fueron logrado”.

¿El golpe que intentó matar a Carlos Andrés Pérez?

“Ellos pensaban que si nos atacaban de esa forma nos íbamos a rendir y así tomarnos como rehenes para negociar con mi padre”, asegura Carolina Pérez con respecto al ataque en La Casona.

Por su parte, Fernando Ochoa Antich afirma que es imposible insurreccionarse en armas y que no hayan muerte, “uno de los posibles muertos pudo haber sido el expresidente CAP. Pero esa es una interrogante” que perdurará en el tiempo.

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