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A Lula también le espera lavar pocetas en celda de la Prisión Federal de Curitiba (+Fotos)

Elizabeth Fuentes

Caracas, 6 de abril.- El presidente condenado por corrupción y blanqueo de dinero ocupará una celda en la Prisión Federal de Curitiba de solo 3 x 5 metros con un pequeño baño privado  Estará aislado de los demás presos y vigilado las 24 horas del día, pero podrá tomar baños de sol diarios y recibir visitas semanales como el resto de los presos comunes.

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“En razón de la dignidad de su cargo, el expresidente se mantendrá separado de los demás presos, sin riesgo para su integridad moral o física”, señala la orden del juez, donde también se asegura que no lo esposarán al momento de su detención.

Este viernes a las 4:00 de la tarde (hora Venezuela) se vencerá el plazo para el que expresidente de Brasil, Ignacio Lula Da Silva, se entregue a las autoridades. El Habeas Corpus  que interpuso su abogado fue negado por el Tribunal Supremo de Justicia y ahora solo se espera conocer la decisión final del exmandatario. De no entregarse voluntariamente, la Policía Federal tiene órdenes de capturarlo.

Lo cierto es que el juez Sergio Moro está tan seguro que lo enviará tras las rejas que ha mandado a habilitar la pequeña cárcel que ocupara el exmandatario. El espacio era utilizado por los agentes de la policía federal como dormitorio cuando estaban en alguna misión que así lo exigiera. De hecho, ya sustituyeron una litera por una cama individual, esa donde tendrá quizás que dormir el expresidente los próximos 12 años de su vida.


Lujos de socialista

Irónicamente fue el lujo de las propiedades que habitó Lula – una casa de campo en las afueras de Sao  Paulo y un apartamento de tres pisos frente al mar en  Guarujá-, lo que  podría  llevarlo a ocupar esa celda mínima.

La enorme casa de campo, conocida como la Finca Santa Bárbara y donde Lula reconoció que solía pasar allí los fines de semana, fue adquirida por 400 mil dólares el año 2012 por una pareja de empresarios amigos de Lula, Fernando Bittar y su esposa. Pero el documento de propiedad contiene serios errores, lo que llevó a los investigadores a suponer que se trataba de un pago o coima hecho al presidente “por los favores recibidos”.

Lula declaró a la Policía que esa casa de campo  fue comprada  por un viejo amigo suyo llamado Jacó Bittar, con el propósito de darle al exmandatario “un lugar para convivir con su familia y amigos”. Las autoridades judiciales investigaron la finca por el  delito de blanqueo de dinero y por  estar relacionada con el escándalo de Petrobras, ya que una de las constructoras implicadas en ese caso realizó reformas gratuitas en la mencionada casa.

A Lula también  e le acusa por poseer un apartamento triplex de lujo,  situado en la playa de Guarujá, aunque el año 2016 declaró ante la Policía  que había rechazado el lujoso tríplex frente al mar de Guarujá porque era “pequeño e inadecuado”, según testimonio filtrado a la prensa. Pero la Fiscalía del estado de Paraná cree que el exmandatario es el verdadero propietario tanto de la finca de campo como del  apartamento de lujo, dos inmuebles que habrían sido recibidos para disfrazar sobornos.

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