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“A mi hermano le destrozaron la cara”: Habla familiar de preso asesinado en Amazonas

El Cooperante | 18 agosto, 2017

Caracas, 18 de agosto.- A Yoselkis Morillo le costó identificar el cadáver de su hermano: las fuerzas de seguridad que irrumpieron en el Centro de Detención Judicial de Amazonas (Cedja) entre la noche del martes y la madrugada de miércoles lo dejaron desfigurado y mutilado.

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Su relato es prueba de la bestialidad de la actuación de los cuerpos de seguridad que masacraron a 37 presos, un hecho por el que el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, pretende culpar al gobernador Liborio Guarulla. En la tarde del miércoles, Yoselkis Morillo, todavía pensaba que su hermano podía estar vivo: cuando leyeron afuera de la morgue del hospital José Gregorio Hernández la lista de los 37 masacrados de Puerto Ayacucho, su nombre estaba entre los últimos.





A medida que los mencionaban, la respiración se le entrecortaba: con un nombre más aumentaba la posibilidad de que no fuera él. Hasta que escuchó: Juan Carlos Conde Morillo. Allí tuvo la primera certeza. Las horas avanzaban y todavía no le entregaban el cadáver de su hermano. Hasta que un forense se asomó. “Faltan tres cuerpos por identificar. Si hay familiares aquí que no hayan encontrado, pueden pasar a verlos”, dijo según el Correo del Caroní. 

Entró con su mamá a la sala de autopsias. Lo que vio le contrajo las entrañas: sobre una mesa estaba un cuerpo que tenía una cicatriz en el pecho. Como esa cicatriz inconfundible que tenía su hermano. Los lunares le corroboraron que, en efecto, era él. Pero fue lo único que le sirvió: la cabeza estaba destrozada. Y una de las piernas, desprendidas. Con ese recuerdo tendrá que vivir en adelante: Juan Carlos Conde Morillo, un indígena baniva de 21 años, es una de las víctimas de la masacre de la cárcel de Puerto Ayacucho.

“Hasta hoy en la mañana pude reconocer el cuerpo de mi hermano, totalmente destrozado e irreconocible. Lo reconocí por lunares y una cicatriz en el pecho. De resto, la cara está irreconocible”, narró.





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Cuando Yoselkis habla rompe en llanto de vez en cuando. Pero se recompone de inmediato. Hasta el final de la entrevista, cuando pide un minuto para enviar un mensaje a Nicolás Maduro y a Néstor Reverol: “No sean tan cínicos. Tengan un poco de conciencia. Aquí, en Amazonas, han venido matando jóvenes. Nunca se había esto en otros estados, que en una semana maten ocho, nueve jóvenes y niños que están empezando a caminar. ¿Por qué, si tanto hablan de Cuba, no los mandan a Cuba a estudiar? Para el régimen es más fácil matar a los indios que darle una razón para vivir”.

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