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A puerta cerrada, Maduro estaría en busca de acuerdo con diputados de la AN

Keysarith Carruyo | 7 julio, 2019

Caracas.- Nicolás Maduro, en su desesperación, se reunió hace una semana con los diputados chavistas de la Asamblea Nacional (AN) y, al parecer, les habló sobre su objetivo de querer que se retomen los curules del Poder Legislativo -que desde el año 2015 ocupa la oposición venezolana-.

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Según el periódico criollo Últimas Noticias, Maduro expuso la necesidad de aprovechar la tensión política que atraviesa el país para, supuestamente, “abrir caminos de paz y reconciliación entre los venezolanos”.





Maduro también volvió con su hipótesis del “diálogo político” por lo que aseguró que cualquier conflicto existente en Venezuela debería tratarse con “respeto y madurez”, haciendo énfasis en el encuentro que sostuvieron sus allegados  y líderes de la oposición en Noruega.

Sin embargo, fuentes ligadas al chavismo afirman que la oposición venezolana aún mantiene conversaciones con el Gobierno de Maduro y que las condiciones que éstos plantearon -para el “relanzamiento” de la Asamblea Nacional- fueron: la conformación de una comisión integrada por varios diputados y personajes “elocuentes” de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Al parecer, la meta de Maduro -con su acuerdo- es que la oposición abandone los “actos derrocativos” y que la ANC deje de dictar “actos constituyentistas” contra los parlamentarios opositores. Hecho que no será suficiente para su permanencia en el Poder Ejecutivo.





El intento de Maduro por “negociar”

Es claro que el cabecilla del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) se siente con la soga al cuello, pues, las sanciones por parte del Gobierno de los Estados Unidos, el reconocimiento de Guaidó por más de 50 países como presidente encargado de Venezuela, y las protestas multitudinarias que realiza la oposición en todo el país es: un quiebre absoluto en su política de Estado.

Ni Cuba, China y Rusia podrían oxigenar a un Maduro que es acusado por el Departamento de Estado de EE. UU. de robar el dinero del pueblo venezolano, beneficiarse del tráfico de drogas, la actividad ilícita en las minerías del país, y la violación a los derechos humanos, incluyendo tortura y asesinatos.

Lo que le espera a Maduro y a sus secuaces es luchar contra la Corte Penal Internacional (CPI) y rendirle cuentas al pueblo venezolano, que a costa de sus ciudadanos, se han hecho más ricos y poderosos.

 

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