article-thumb
   

A tres meses de la masacre, hablan familiares de mujer abatida junto a Óscar Pérez

El Cooperante | 15 abril, 2018

Caracas, 15 de abril.– Este domingo se cumplió tres meses del operativo policial en el que fue asesinado el exinspector del Cicpc Óscar Pérez y su grupo de seguidores, en el que se encontraba la joven tachirense, Lisbeth Ramírez. Desde entonces, su madre Farides Mantilla, no ha parado de sufrir.

Lea también – Entre tristeza e impunidad: Hace dos meses fue asesinado Óscar Pérez en El Junquito

Al mencionar el nombre de su hija de 29 años rompe en llanto de inmediato, al intentar decir cuánto la extraña y cuánto le hace falta, las palabras se quedan a medio pronunciar. “Se iba a graduar, mi niñita. Ella era una inocente que se iba a graduar en diciembre de odontóloga”, mencionó a El Pitazo.

Nos quitaron a la más pequeña, ella era quien ayudaba a mi papá en todo así no supiera. Cambiar bombillos, cosas eléctricas, batir cemento, lo que sea por ver a mis papás felices y ayudarlos”, dice con tristeza Leidy Ramírez, hermana de la joven asesinada en El Junquito.

Leidy Ramírez fue la representante de la familia que viajó hasta Caracas para realizar los trámites necesarios de reconocimiento del cuerpo en la morgue de Bello Monte. Todo lo sucedido y vivido por esa semana fue difícil y lleno de mucho dolor e impotencia por no poder hacer nada.


Camino a Caracas ella y su esposo tuvieron un accidente de tránsito e incluso así fue a hacer todo el papeleo para trasladar a su hermana al Táchira. Lo que vivió lo recuerda claramente. “Me acuerdo que bajé dos pisos y subieron la tapa de esa cámara que parecía de bronceado. Estaba completamente tapada y solo se le veía la cara, más nada. Yo pregunté qué tenía ella cerca de su ojito porque se le veían como unos huequitos y me dijeron ‘eso es un disparo, a su hermana le dieron un tiro de gracia’ yo seguía impactada”, narraba la hermana de Lisbeth Ramírez.

Ella solicitó que le mostraran el cuerpo completo y un trabajador fue autorizado y abrieron la bolsa en la que estaba metida. “Habían pasado cuatro días y ella estaba firme, no estaba hinchada, no tenía moretones ni nada, estaba como dormida, pero vi que tenía otro huequito en el abdomen y varias marcas en la barriga, por supuesto pregunté y me dijeron que recibió un disparo en el ovario y lo de la barriga eran esquirlas”, siguió relatando.

Desde entonces, la familia asegura estar “muerta en vida”. Cada domingo van al cementerio, adornan la tumba de la joven con flores que acompañan la bandera de siete estrellas que siempre está izada y que según explicó la familia “representa a los siete mártires que murieron en la masacre de El Junquito” haciendo referencia a Lisbeth Ramírez, Óscar Pérez, Daniel Soto, Jairo Lugo, Abraham Lugo, Abraham Agostini y José Pimentel, reseña el medio.

Comentarios

comentarios