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ABC: ¿Por qué Venezuela no quiere observadores en sus elecciones?

Christhian Colina

ABC de España.- Las elecciones que ganó Nicolás Maduro por la mínima a Henrique Capriles en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez significaron el principio del fin para la credibilidad internacional del chavismo. Dos años más tarde, la situación es crítica para Venezuela con la economía por los suelos, la alta tasa de homicidios, la pobreza subiendo y las colas en los supermercados cada vez más kilométricas, donde el costo de los productos no importa tanto como el tiempo de espera.

En este escenario, el 6 de diciembre se celebrarán unas elecciones parlamentarias decisivas para el país, que apuntan al cambio político si no se equivocan las encuestas.

Pese al optimismo de la oposición, el resultado puede ser aún bien diferente. “En las presidenciales se registraron varios abusos de los poderes del Estado para la campaña, como la nula presencia de la oposición en los canales públicos y gran inequidad en la financiación, es la lucha de David contra Goliat”, reflexiona el investigador de la Universidad Carlos III de Madrid, Manuel Hidalgo.

En un contexto en el que el 86% de los venezolanos quiere un cambio, según Venebarómetro, y Maduro es valorado positivamente por solo el 24% de la población, frente al 60% de Chávez, las dudas se ciernen sobre el sistema electoral venezolano. Hidalgo, que ha analizado las irregularidades de las elecciones desde 2004 y 2013, recuerda una situación que “nunca antes había vivido”, el atropello de colectivos oficialistas a los centros de organizaciones de organizaciones no gubernamentales que monitorean los procesos electorales.

Para estas elecciones parlamentarias, el CNE no ha autorizado salvo excepciones la observación electoral internacional. Esto ocurre desde 2007, en la única derrota de Chávez en su intento de cambiar la Constitución. Desde entonces se ha establecido el acompañamiento electoral. De esta forma, ni la ONU, ni la Unión Europea ni la propia OEA pueden participar. “No hemos recibido ninguna petición para observar y no estamos inmiscuidos”, dicen desde la OEA, contrario a Corea del Sur, Rusia, Centro Africano, Celac y Unasur, quienes sí podrán asistir.

La principal potencia de este último, Brasil, se queda al margen tras la renuncia del jurista brasileño Nelson Jobim por falta de garantías del CNE. El veto a estos organismos internacionales desde 2007 tiene otra explicación en el seno del chavismo. “El Gobierno de Chávez consideró que la observación por países desarrollados u organismos internacionales desafiaba la soberanía”, dice el experto electoral Dimitris Pantoulas.

Frente a las críticas, Venezuela siempre utilizó una frase del expresidente Jimmy Carter para ganarse la confianza internacional. “Venezuela tiene el mejor sistema electoral del mundo”, dijo el exmandatario. Para quien fuera representante del Centro Carter en Venezuela antes de su disolución, Héctor Varelli, los aspectos débiles del sistema electoral no están relacionados con el sistema de votación, sino con lo que se conoce como ecosistema electoral, es decir la inequidad bajo las que se desarrollan las campañas.

El Centro Carter pone énfasis en la auditoria, pero el problema no es en sí la máquina, el problema es lo que se introduce en la máquina. “si tienes zonas pequeñas muy polarizadas donde no hay testigos puedes hacer lo que quieras”, asevera el investigador de la Universidad Carlos III, que incide en la gran desconfianza en el sistema.

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