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Alejandro Puglia: ¿Pueden los ojos de Chávez influenciar la manera como votamos?

Christhian Colina

Alejandro Puglia.- Las próximas elecciones parlamentarias serán las terceras en las que el PSUV presenta en su tarjeta los icónicos ojos de Chávez. Desde que el presidente murió, los publicistas del chavismo se han encargado de posicionar su mirada en todos los lugares posibles: vallas, franelas, edificios, y desde el 2013, en el tarjetón electoral. 

Los ojos son un recordatorio del presidente y generan diferentes emociones según quien los vea: en sus seguidores evoca nostalgia, en sus adversarios causa rechazo. Pero ese recordatorio que a simple vista parece inofensivo, puede cambiar la manera como actuamos, especialmente como votamos.

El psicólogo y premio nobel de Economía, Daniel Kahneman, llama a este fenómeno como el efecto de priming. Según Kahneman, el exponer a una persona a ciertas imágenes o estímulos pueden hacer cambiar su comportamiento sin que ésta lo note.

En un experimento, demostraron como personas expuestas a imágenes de dinero tendían a ser mas independientes y egoístas. En un caso, se les pidió a los participantes que reconstruyeran una frase con cuatro palabras relacionadas con dinero. Por ejemplo, se les daba las palabras «elevado, un, salario, pagar» y tenían que formar la frase «pagar un salario elevado”.

En otro se expuso a la gente a estímulos más sutiles, como un fajo de billetes de monopolio en una mesa, o un protector de pantalla con billetes flotando en el agua. Cuando se les pidió a los participantes resolver un problema, aquellos que habían sido expuestos al dinero trabajaron el doble de tiempo antes de pedir ayuda al investigador, lo que demuestra una mayor independencia. Estos participantes también estuvieron menos dispuestos a ayudar un estudiante que pretendía estar confundido sobre una tarea.

Otro experimento más preciso, y a su vez alarmante por la relación con nuestro caso, demuestra este fenómeno. Durante muchos años, los miembros de una oficina pagaban por el café o té que consumían colocando el dinero en una “caja de honestidad”. Una lista de precios pegada a la pared servía como guía a los usuarios. Los pagos se podían considerar anónimos, pues la oficina estaba estructurada de tal manera que los trabajadores no se iban a dar cuenta si alguien dejaba de pagar.

Un día, los científicos colocaron una imagen arriba de la lista de precios. Durante diez semana presentaban una imagen distinta, que se alternaba entre flores y ojos que parecían que observaban directamente a la persona, como los de Chávez. Las imágenes y los pagos de cada semana se muestran en la siguiente figura.

Los resultados son sorprendentes. En las «semanas de ojos» los trabajadores de la oficina contribuyeron casi tres veces más que en las «semanas de flores». El recordatorio de ser observados alteraba inconscientemente el comportamiento de la gente.

Surge entonces la pregunta, ¿hasta que punto pueden los ojos de Chávez puestos en la tarjeta electoral influenciar a los votantes? Kahneman explica que la evidencia de los experimentos es robusta, sin embargo no es extensa. Es probable que la imagen no tenga ningún efecto en quienes están seguros de por quién votarán, pero si puede influenciar a aquellos que deciden su voto pocos días antes de la elección, más aún aquellos que deciden por quién votarán cuando están en frente de la máquina. Cada voto cuenta, y un solo voto puede cambiar una elección.

Los ojos de Chávez en el tarjetón electoral se suman a la larga lista de instrumentos de los cuales el régimen ha dispuesto durante 16 años para alterar procesos electorales. En la medida que aumentan los pronósticos favorables para la oposición, también lo hace la creatividad de un gobierno que debe acudir a todo porque se sabe perdido.

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