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Algo está podrido en la Fuerza Armada Nacional y Nicolás Maduro lo sabe

Danny Leguízamo | 2 mayo, 2019

Caracas.- Tanto va el cántaro al agua hasta que por fin se rompe. El pronunciamiento militar ocurrido el martes pasado deja un par de lecturas. La primera, de Perogrullo, que efectivamente aquello no se trató de una revuelta militar masiva. Y la segunda, la más importante: que lo ocurrido confirma lo que hemos venido anticipando en esta columna sobre los cuadros medios y bajos de la Fuerza Armada. Hay descontento, aunque sin un liderazgo que agrupe a los oficiales que no respaldan a Nicolás Maduro.

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No hubo toma de la base aérea en La Carlota, dijo Nicolás Maduro en cadena nacional más de 12 horas después del pronunciamiento militar en su contra. A diferencia de Carlos Andrés Pérez, quien apareció en Venevisión enfrentando las consecuencias del golpe de Estado que intentó propinarle Hugo Chávez en 1992, Maduro se escondió. Hay quienes se atreven a afirmar, incluso, que la cadena fue grabada.





Pero el punto es que, en verdad, Maduro tuvo razón cuando dijo que La Carlota no fue tomada. Esa es una verdad del tamaño de un templo. Calificó los hechos, con sorna, como “escaramuza golpista”, como para tratar de minimizar el impacto de la salida de Leopoldo López de su prisión domiciliaria y del pronunciamiento en sí mismo.

Pero no dijo otras cosas que también son verdades:

-No dijo Maduro que su régimen está débil, pues de otro modo hubiera puesto tras las rejas a Guaidó de inmediato. Débil, pero no acabado. Y mucho más débil que hace un mes. En las últimas horas, Maduro ha ordenado una maniobra a su Tribunal Supremo de Justicia cuyos alcances todavía se desconocen pero, se presume, se trata del allanamiento de la inmunidad contra algún diputado cercano a Guaidó.





– Y no dijo Maduro que la salida de Cristopher Figuera del Sebin es algo que puede hacerle mucho daño, pues como escribió Elizabeth Fuentes en una nota titulada Cristopher Figuera, El Temible, es otro peligro para Nicolás Maduro“, este general tiene mucha información que puede ser crucial. De paso, se vio obligado Maduro a regresar a la dirección del Sebin a Gustavo González López, una pieza de Diosdado Cabello que había sido purgada junto a Katherine Hurrington.

Aunque la operación no derivó en un pronunciamiento masivo, una fuente ligada al sector militar -la misma que nos anticipó sobre las dificultades para aglutinar el descontento en los cuadros medios y bajos-, me comentó este miércoles:

-El hecho mismo de que se haya pronunciado aunque sea un pequeño grupo de oficiales, es más que suficiente para advertir que hay algo podrido dentro de la Fuerza Armada en el supuesto respaldo a Maduro.

Añadimos nosotros: y Nicolás Maduro lo sabe. No de ahora. Sino desde que empezó a ordenar exageradas muestras de lealtad de los militares en todo cuanto acto público hubiera oportunidad.

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