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Alix Galicia dejó de dar clases en la UCV y ahora es una reconocida estilista en Orlando

"Podemos hacer una videoconferencia o si están en Estados Unidos, puedo viajar a cualquier estado y reunirnos personalmente, poder atender a la novia, a la quinceañera y asistirla en un día tan especial como ese es mi primera prioridad, es un verdadero placer; también ofrezco clases de maquillaje para quienes deseen aprender", dice Galicia

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Caracas / Foto Portada: Alix Galicia.- La caraqueña Alix Galicia se cansó de soportar la crisis en la que estaba hundida Venezuela en el año 2017. En ese entonces, creía que un cambio político mejoraría el país, pero decidió construir su futuro, vender todo lo que obtuvo tras años de estudio y trabajo duro y migrar a Estados Unidos. La profesora de Contaduría de la Universidad Central de Venezuela dejó los libros, aulas de clase y lo que sabía hacer en Venezuela, para convertirse en lo que es hoy: una reconocida estilista que ha atendido a decenas de artistas y la dueña de una idea innovadora en Orlando, Florida: alta joyería para novias, quinceañeras y modelos.

Las calles de la popular parroquia El Valle vieron crecer a Alix, hoy conocida en Instagram por su estudio Agathas Beauty en el que cuenta con más de 43 mil seguidores y su nuevo negocio Agathas Brides Jewerly, en el cual ofrece coronas y accesorios para darle un toque único al peinado de un día tan especial como una boda, quince años o evento formal. Todo bajo su exclusivo diseño y joyas de primera categoría.

Hace cinco años, Alix intentaba no sucumbir ante la abrumadora realidad que vivía en Caracas. La inflación, el caos, la pobreza, la inseguridad formaban un caldo de cultivo para que la idea de migrar pareciera la única solución viable a este escenario. Pero había algo más, Alix es madre de tres niños y dos de ellos están dentro del espectro autista tipo Asperger.

"Decidí irme porque veía como niños de la edad de mis estudiantes morían en las marchas y nadie hacía nada. Me cansé de marchar, de tragar bombas lacrimógenas y decidí hacer algo por mi familia e irme del país. Vendí mi carro, mis cosas y decidimos que la mejor opción era Estados Unidos debido a la condición de mis hijos. Dejé de pensar en mí como profesora universitaria, como contador público", dijo en entrevista concedida a El Cooperante.

Alix tenía claro que no sería fácil, dejó los números y los libros contables y se fijó la meta de convertirse en estilista. La ciudad que eligió para establecerse fue Orlando, ya que allí viven varios de sus amigos y colegas.

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"Sabía que no me iban a reconocer como una profesora universitaria, pero como siempre estuve ligada al mundo del estilismo gracias a una de las personas más importantes de mi vida, pensé que ese era el camino. Me voy como estilista, pero debía formarme en Venezuela para que no me saliera tan costoso. Así que antes de irme, estudié en ANPI que es la Academia Nacional de Peluquería Integral, también cursé maquillaje en la academia de Carlos Aguilar, ubicada en el Cafetal y una vez que llegué a EE .UU. que todos pasamos nuestro proceso de no trabajar, me dediqué a mis hijos y esperando los papeles del asilo -que todavía no está aprobado-, logré sacar mi licencia de cosmetóloga".

"Pero no fue fácil: al principio iba a la casa de las clientas con mi hijo pequeño, fue bastante duro conseguir trabajo, luego me contrataron varios salones de belleza y en 2020 decidí independizarme".

Alix junto a sus hijos. Foto: Cortesía.

La pandemia y sus efectos                     

El sueño principal de Alix no era convertirse en una estilista con nombre propio, pensaba que siempre trabajaría en un salón de belleza para otra persona. Pero no era la mejor opción.

"Los horarios son muy rudos y con la llegada de la pandemia todo empeoró. También, me divorcié y tuve que dar un paso adelante. Me quedé sola con mis hijos y el tiempo y las horas bajo la dirección de un salón comenzaron a hacer un problema. Me iba muy temprano y regresaba muy tarde a casa y pensé que ya no podía seguir en esa situación. Decidí no darme por vencida, y empecé a darle forma a lo que soy ahora, aunque en el momento no lo materialicé como empresa. La pandemia me ayudó a impulsar mi negocio en redes sociales, crear contenido y a darme a conocer mucho más".

Para agosto de 2020, lanzó la página web de su empresa y a los tres días, alquiló su primer salón suite, que es un cuarto de belleza donde se ofrecen servicios de estilismo, maquillaje y peinado.

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"Hasta el sol de hoy todavía estoy ahí, aunque ya me queda pequeño porque tengo bastantes clientes. No ha sido fácil porque es un cuarto que no tiene tu nombre afuera y las puertas están cerradas, pero haciendo el trabajo duro a través de redes sociales sí se puede".

La publicidad se convirtió en su primera aliada. "Me mostré como Alix Galicia, Agatha Beauty y sé hacer esto, estoy aquí, vengan a verme". Pero como todo carrusel, las altas y bajas casi le hicieron tirar la toalla a finales de 2020.

"Diciembre de 2020, ese fue el peor de todos, tanto así que le dije a la dueña que si no atendía otra cliente, le entregaría el cuarto. Pero me senté en el piso y ví todo lo que me rodeaba, todos mis productos, todo lo que había logrado y dije "no señor, yo no me rindo, deja la estupidez".

Toda la publicidad que pagó surgió efecto los meses siguientes: "literalmente, explotó la clientela en enero y febrero y eso me hizo quedarme".

Alix ha atendido a personalidades como Víctor Drija y Daniela Kosan, Daniela kosan, Juan Miguel music, Gabriel Coronel, Sergiel jefe, Víctor Muñoz, Smorenotys, Delvallepdv y muchos más.

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Joyas y piezas únicas

Cuando iba a eventos, Alix se encontraba con que algunas modelos, quinceañeras o novias no tenían accesorios para complementar su look y es allí donde surgió la idea de su nuevo negocio.

"Les preguntaba si tenían alguna pieza para colocar en el cabello y me decían que no. Otras novias me decían que habían comprado la pieza en Amazon con mucho miedo de que les saliera mal y entonces, empezó mi curiosidad por este tema de las piezas para novias, quinceañeras o para cualquier tipo de eventos. Realicé un estudio de mercado y para mi sorpresa en Orlando no hay nada parecido a lo que yo quería ofrecer", explicó. "Orlando es un estado donde hay muchas bodas porque están los lagos, está Disney y no hay ninguna tienda que ofrezca joyería personalizada. Además, soy la única venezolana en este tema. Hay orfebres y tiendas que ofrecen joyerías, pero nadie ofrece maquillaje, peinado y se dedique específicamente a realizar piezas de alta joyería para un momento tan especial como estos".

Y lo bautizó como Agatha Brides Jewerly. Alix contactó a una de sus amigas que es orfebre y entre las dos comenzaron a moldear ideas, conceptos y formas.

"Me dije: necesito una orfebre y una de mis amigas, mi vecina de toda la vida, siempre hacía ese tipo de cosas, pero no hacía coronas, sino bisutería. La llamé y le dije: chama, tengo este proyecto, ¿te quieres lanzar conmigo? Yo te pago los cursos y vas aprendiendo y mejorando tus técnicas. Mi idea es convertirme en una venezolana que pueda hacerle coronas al Miss Venezuela, quiero alta joyería y ella me dijo: sí".

El lanzamiento de su nueva marca fue el jueves pasado y fue para ella "muy emotivo".

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"Invité a mucha gente, pero no todas fueron. Cuesta que crean en uno, pero esto ha sido un verdadero sube y baja de emociones. Ese día tuve la oportunidad de recibir la bendición del padre Palmar, además, también los buenos deseos de Ally Rojas, periodista integrante del Club de Venezolanos acá en Orlando; y el domingo, fui a la primera expoboda, ese día pude conectar con muchas latinas, todavía no he vendido la primera corona, pero vendí una de las repisas. Seguiremos trabajando duro y echándole un camión, pero me siento muy orgullosa porque sé que soy la única venezolana en Orlando que tiene este emprendimiento y espero poder vender mis piezas a nivel internacional y llegar muy, muy lejos".

Las piezas de alta joyería Agathas pueden ser enviadas a cualquier parte del mundo y van desde los 70 dólares hasta 500 dólares la más costosa.

"Es alta joyería, estamos trabajando con plata, y próximamente oro, piedras preciosas como el zafiro y son piedras originales, nada de triple A. Pero ofrecemos tres gamas: la accesible, gama media y joyería de primera clase. Lo importante es que nuestra clienta podrá tener una pieza única, diseñada especialmente para ella con base en lo que desea. Son piezas que durarán de generación en generación y se convertirán en una reliquia de la familia. Queremos que una madre le diga a su hija, puedes usar esta corona que la usó tu abuela y así sucesivamente".

Pero Alix apunta a mucho más: "También queremos convertirnos en una estrella para los certámenes de belleza, sería un tremendo honor para mí que una Miss Venezuela o Miss Mundo use alguna de mis piezas y ¡para allá vamos!".



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