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Altiplano I, la cárcel de máxima seguridad de la que sólo pudo fugarse “El Chapo”

Christhian Colina

EFE.- Cámaras de circuito cerrado, sensores de movimiento y un sinfín de medidas de seguridad convierten al penal Altiplano I en una cárcel de la que parece imposible escapar, salvo para el capo del narcotráfico mexicano Joaquín Guzmán, que se fugó este fin de semana en una operación de película.

Según información de las instituciones de seguridad del Gobierno, la prisión “tiene una capacidad instalada para recluir a 724 internos” y “ocupa una extensión aproximada de 260.000 metros cuadrados, de los cuales 27.900 componen las instalaciones de la prisión”.

“El resto se utiliza como área de seguridad, y para las instalaciones diversas como son el centro de apoyo a la seguridad y guarda, rondín perimetral, sala de espera y estacionamientos”, agrega un informe sobre las cárceles del país que es de público acceso. El nombre completo del penal es Centro de Readaptación Social número 1 Altiplano. La cárcel está ubicada en el estado de México, a 25 kilómetros de Toluca, la capital estatal, y a unos 90 de Ciudad de México.

La penitenciaría cuenta con ocho dormitorios, comedores, aulas, instalaciones deportivas y de esparcimiento, áreas para visita íntima, familiar y de abogados, salas para juzgados, cocina general, lavandería, talleres, servicios médicos e instalaciones electromecánicas “para brindar todos los servicios generales para su operación”.

Su nivel de seguridad “es máximo y existen sistemas y equipos electromecánicos y electrónicos como circuito cerrado de televisión, control de accesos, alarmas, detectores de metal, drogas y explosivos, radiocomunicación, voz y datos, sensores de presencia, y telefonía”, entre otros, agrega el informe.

 

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