article-thumb
   

Ana Elisa Osorio, la chavista excluida

El Cooperante

Pedro Eduardo Leal. – Viernes, 11:00 am. Como habíamos acordado por teléfono el día anterior, una de las mujeres con mayor protagonismo durante los primeros años del gobierno de Hugo Chávez, Ana Elisa Osorio, nos recibe en su oficina en la sede del Parlamento Latinoamericano. Al ver las cámaras se excusa y comienza a maquillarse, al tiempo que se disculpa por el calor que hace, el aire acondicionado había amanecido dañado.

Mientras se retoca nos percatamos que en la exhibición de fotografías ubicada en una mesa a la entrada del despacho, donde hay imágenes en las que posa junto a Fidel Castro, Evo Morales, Daniel Ortega y abundan las gráficas junto al fallecido Primer Mandatario; no hay una sola foto con el presidente Maduro. “No tengo foto con Nicolás, tendré que poner una de él”, comenta.

Su protagonismo, a pesar de ser representante oficial del Poder Legislativo en el extranjero, ha sido minimizado. Haber asumido una postura crítica como la de los exministros Héctor Navarro y Jorge Giordani, y defender las propuestas de Marea Socialista, le ha dejado costos políticos elevados. Según reconoce, muchos de sus camaradas han marcado distancia.

“Yo no sirvo para diplomática, mi papá me lo dijo siempre. Soy muy directa y a veces no mido, puedo ser hasta imprudente”, explica la parlamentaria tras reconocer que el país atraviesa “un momento de dificultades importantes en el que es urgente conseguir soluciones”. Con preocupación destaca que el Jefe de Estado no está haciendo nada al respecto, “no hay acciones contundentes para superar las dificultades”.

Para Osorio hace falta el pedagogo Hugo Chávez, “ya hubiera acabado con el bachaqueo … ese cáncer que se está regando, es una metástasis”. En el mismo orden de ideas, lejos del discurso oficial en el que han enarbolado la entrega de viviendas gratuitas como bandera, critica el hecho que la Gran Misión Vivienda Venezuela siga otorgando soluciones habitacionales sin exigir nada a cambio.

“Hasta ahora no hemos avanzado en la formación de un país productivo”, continúa quien rechaza categóricamente que al Presidente le lancen un mango y él devuelva una casa. Ante la interrogante del beneficio político en que se traduce la casita para el pueblo, asevera que el sistema no puede limitarse solo al populismo. “A pesar de la Misión Vivienda el pueblo igual está descontento porque tiene que hacer cola. Tampoco esto garantiza el voto”.

“Dinosauria” del Psuv
Esta mujer, que idolatra a Hugo Chávez, asegura que se mantiene en las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela “resistiendo” para preservar el legado del otrora jefe de Estado. A pesar de esto, justifica su posición con que “un revolucionario debe ser capaz de ser crítico y autocrítico. Hay que ser coherente y esto pasa por no quedarse callado ante situaciones que son graves”.

Hasta hace escasos dos años quien fue miembro de la dirección nacional del partido de gobierno, hoy duda que repita en el cargo que ostenta. “Soy una diputada circunstancial porque me lo pidió Chávez en el año 2010 … No creo que me nombren, y realmente eso para mí no es un problema, el problema es que los venezolanos y venezolanas perdamos el derecho a elegir a nuestros parlamentarios con competencia internacional”.

Luego de 50 minutos de entrevista, antes de despedirnos, con lamento reflexiona: “Lo peor que le pudo pasar a la revolución fue la muerte del Presidente Chávez”.

Comentarios

comentarios