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Antes de la Copa, Bachelet se enfrenta al rechazo que sufrió Rousseff en el Mundial

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Saimar De Santis.- Dilma Rousseff no dio discurso y solo se limitó a observar la inauguración del Mundial Brasil 2014. El recuerdo de la pita monumental que recibió en la Copa Confederaciones hizo que la presidenta del país amazónico evitara exponerse de nuevo. Pero no le sirvió. Igual los asistentes al Estadio Arena Corinthians de Sao Paulo la abuchearon al momento de su presentación.

Ahora, Michelle Bachelet, la presidenta de Chile, se enfrenta a la inauguración del torneo más antiguo del mundo: La Copa América. Las recientes protestas estudiantiles, de profesores, de transportistas han sumido ese país en una ola de manifestaciones justo antes de que su selección y la de Ecuador inicien la competencia este jueves.

No solo es el escándalo de la FIFA, que incluye principalmente a directivos de las Confederaciones que hacen vida en América. También la presidenta enfrenta una crisis que incluye a su hijo Sebastián Dávalos, acusado de tráfico de Influencias.

El ministro Jorge Insulza, encargado de la Secretaria General de la Presidencia, renunció en medio de una polémica por asesorías a empresas mineras y, además, en el país hay acusaciones de financiamiento irregular a partidos políticos. La presidenta está en su nivel más bajo de popularidad, que roza el 25%, pero igual va a ir al Estadio Nacional de Santiago.

Chile, como la mayor parte de Latinoamérica, es un país futbolero y la celebración de la Copa América en su territorio, con la esperanza para el país de lograr su primer título continental, podría ayudar a calmar los ánimos de los protestantes. ¿Podrá La Roja salvar a Bachelet?

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